La sociedad dominicana, aparentemente, está aceptando de forma pacífica los efectos inflacionarios de la crisis de Medio Oriente y las decisiones de presión económica que está tomando el Gobienro para paliar sus efectos.
Sin embargo, esa aparente tranquilidad parece que se está expresando en otros aspectos de conducta, como los conflictos entre personas, violencia intrafamiliar y otros.
A eso se agrega otro aspecto preocupante: cuando la sociedad está en apariencia muy tranquila ante los constantes golpes inflacionarios que recibe, cualquier ruido, por pequeño que parezca, puede resultar en un detonante de magnitudes más perjudiciales.
Esta, posiblemente, es la época más difícil que ha vivido el presidente Luis Abinader en su gestión de gobierno, más, incluso, que durante la pandemia del covid-19, pues ahí todos estábamos en igualdad de condiciones. Ahora, la gente se está irritando poco a poco y hay que evitar sobresaltos. Esperemos.
