El economista Huáscar Jiménez, presidente del Centro de Estudios de Turismo y Desarrollo Local (Cetdel), indicó que los gobiernos locales tendrán un papel determinante en la próxima etapa de desarrollo del turismo dominicano, debido a que la diversificación de la oferta turística exigirá mayores capacidades municipales para garantizar la sostenibilidad y competitividad del sector.
Jiménez señaló que República Dominicana atraviesa uno de los períodos de mayor expansión turística de su historia reciente. Entre 2016 y 2025, los ingresos por turismo crecieron 68.4%, pasando de US$6,719.6 millones a US$11,318.5 millones; la inversión extranjera directa (IED) turística aumentó 63.1%, mientras que las llegadas aéreas de visitantes no residentes crecieron 48.7%.
Citó que el mayor dinamismo se produjo en el turismo de cruceros, cuya llegada de pasajeros aumentó 245%, al pasar de 804,200 cruceristas en 2016 a casi 2.8 millones en 2025. Asimismo, el empleo vinculado al sector aumentó 38.3%, alcanzando 419,300 empleos directos e indirectos, mientras que la capacidad hotelera creció 28.2%, con más de 94,300 habitaciones disponibles en todo el territorio nacional.
Sin embargo, el presidente del Cetdel considera que este crecimiento está avanzando más rápido que la capacidad institucional del país para acompañarlo. “El crecimiento acelerado de las actividades turísticas contrasta con el avance más lento de las capacidades institucionales que deben acompañarlo”, afirmó.
Según el economista, el principal desafío surge de la transformación que experimenta el modelo turístico dominicano. Explicó que el país está evolucionando desde un esquema centrado principalmente en destinos de sol y playa hacia una oferta más diversificada que incluye turismo cultural, gastronómico, urbano, de ocio y de reuniones y convenciones (MICE).
Señala que esta transición implica que los visitantes tendrán una interacción cada vez más directa con las ciudades y comunidades, lo que trasladará mayores responsabilidades a los gobiernos municipales.
Jiménez entiende que, a medida que los turistas salgan de los tradicionales enclaves turísticos, los ayuntamientos deberán asumir un rol más activo en áreas como seguridad ciudadana, movilidad urbana, gestión del tránsito, limpieza, manejo de residuos sólidos, mantenimiento de espacios públicos y señalización.
Asimismo, destacó la necesidad de que los gobiernos locales desarrollen capacidades para recopilar y gestionar información turística que permita conocer los flujos de visitantes, los lugares que frecuentan y las actividades que realizan.
A su juicio, estos datos serán fundamentales para orientar las estrategias de promoción internacional y para tomar decisiones de inversión basadas en evidencia.
“Los municipios deberán cuantificar y reportar la afluencia de visitantes y las actividades que realizan. Esa información será indispensable para la promoción turística y la planificación del desarrollo local”, sostuvo.
Santo Domingo emerge
Dentro de este proceso de diversificación, Jiménez considera que el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo están llamados a convertirse en el próximo gran polo turístico del país.
Entre los proyectos que impulsan esta transformación citó las inversiones realizadas en la Ciudad Colonial con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la conversión del antiguo Hotel Santo Domingo en un centro de convenciones y la futura remodelación del Teatro Agua y Luz.
Estas iniciativas buscan posicionar a la capital dominicana como un importante destino de turismo cultural y de negocios en el Caribe. No obstante, advirtió que el éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de la capacidad de los gobiernos locales para responder a nuevas demandas urbanas.
Según explicó, será necesario fortalecer aspectos como la movilidad, la seguridad, la gestión ambiental, la señalización y la integración de la oferta cultural para que Santo Domingo pueda consolidarse como un centro regional de eventos, convenciones y actividades culturales.
Rezagos institucionales
El economista también llamó la atención sobre las limitaciones institucionales que continúan afectando el desarrollo turístico. Indicó que persisten retrasos en procesos de permisos, autorizaciones municipales y validaciones técnicas, situación que impacta proyectos turísticos aprobados bajo la Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico (Confotur).
Aseguró que la fragmentación administrativa genera costos adicionales para los inversionistas, retrasa la ejecución de proyectos estratégicos y puede afectar la percepción de seguridad jurídica del país. “En un mercado regional altamente competitivo, la eficiencia institucional resulta tan importante como los incentivos fiscales”, enfatizó.
Aunque reconoció avances como la creación del Gabinete de Turismo mediante el Decreto 46-22 y las mesas sectoriales coordinadas por el Ministerio de Turismo, Jiménez entiende que todavía existen debilidades importantes en la articulación entre el Gobierno central, los gobiernos locales, el sector privado y las comunidades.
Entre las principales limitaciones identificó la ausencia de sistemas integrados de información turística, la limitada capacidad técnica municipal y la falta de instrumentos de planificación territorial vinculantes. A su juicio, estas debilidades podrían convertirse en obstáculos para el crecimiento sostenible del sector si no son abordadas oportunamente.
Fortalecer los municipios
Ante este escenario, el presidente del Cetdel considera que la próxima etapa del desarrollo turístico dominicano debe centrarse en fortalecer las capacidades de los gobiernos locales. Entre las prioridades planteadas figuran la modernización de los procesos municipales, la digitalización de permisos, la creación de sistemas integrados de datos turísticos, el fortalecimiento de la planificación territorial y la mejora de la coordinación entre las distintas instituciones públicas.
Jiménez destacó que la actual gestión del Ministerio de Turismo ha logrado resultados históricos en llegada de visitantes, generación de divisas, inversión extranjera y empleo, pero entiende que consolidar esos avances requerirá una estrategia nacional de largo plazo donde los gobiernos locales desempeñen un papel más activo.
“El turismo dominicano ha demostrado una extraordinaria capacidad para crecer y adaptarse. Sin embargo, para sostener ese éxito en el tiempo, la coordinación, la planificación y el fortalecimiento institucional deben convertirse en prioridades nacionales”, puntualizó.













