El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) terminó este viernes la semana con una subida del 1.15%, hasta US$78.18 el barril, mientras los operadores mantienen la vista puesta en el estrecho de Ormuz y esperan su posible reapertura.
Al cierre de la sesión, los contratos de futuros del WTI para el mes de septiembre, los de referencia en Estados Unidos, sumaban US$0.89 respecto al cierre anterior. En el cómputo semanal, el Texas ha bajado 9.8%.
Esta semana, el precio del crudo se ha visto influido por las declaraciones del secretario estadounidense, Scott Bessent, a la cadena CNBC, a la que afirmó que esta semana se cerraría un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para la reapertura de Ormuz.
Irán, por su parte, se ha limitado a señalar que ha recibido mensajes de EE.UU. en los que expresa su disposición a volver a cumplir los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento firmado en junio.
Mientras, Irán y Omán han alcanzado un acuerdo sobre las características geográficas de una nueva ruta de navegación en esta vía estratégica, por la que antes de la guerra transitaba el 20% del suministro de crudo mundial, según informó el miércoles el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Ismail Baghaei.
No obstante, subrayó que un eventual acuerdo entre Irán y Omán no supondrá por sí solo la reapertura inmediata del estrecho, al sostener que su cierre fue consecuencia de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán y de las repercusiones para la seguridad derivadas del conflicto.
Según Bagaei, mientras continúen el bloqueo naval estadounidense sobre buques y puertos iraníes —restablecido a mediados de julio— y otras acciones que calificó de “agresivas y amenazantes” contra la República Islámica, el estrecho no podrá considerarse seguro para la navegación comercial.
La firma Kpler apunta que el tráfico marítimo en Ormuz se redujo un 33% el viernes en comparación con la jornada de ayer.












