El presidente Luis Abinader ha estado cambiando parte de su gabinete cuando solo le quedan dos años de gestión gubernamental.
Algunos han sido por renuncias de titulares, otros por vencimiento de plazos de gestión y están los que son removidos o colocados en el entendido de que pueden ser personas de su más alta confianza, algo importante cuando se acerca el fin de un período en el poder.
Pero, ya sea por una razón u otra, o por todas a la vez, lo importante es que esos cambios contribuyan a mejorar la gestión en las áreas respectivas, pues de poco sirven si es para seguir igual donde es necesario cambiar.
Hay ocasiones en que el mandatario ha hecho cambios en posiciones donde, en lugar de fortalecerlas, las ha debilitado. Esperemos que estos no sean los casos, porque cuando es así, además de decepcionar a la sociedad, se hace daño a la operatividad del Estado.
Para los fines, los cambios, más que para cambiar, deben ser para mejorar.










