Por: Carlos Segura Foster – exadministrador del Banco Agricola
1. Introducción y contexto general
Los estados financieros presentados por el Banco Agrícola de la República Dominicana al 31 de julio de 2026 reflejan una aparente solidez en su estado de resultados, al exhibir una utilidad neta de RD$337,434,174 (un crecimiento notable frente a los RD$ 141,746,721 de 2025). Sin embargo, la lectura crítica e integral de las cifras —particularmente del estado de flujos de efectivo y el balance general— revela distorsiones estructurales profundas.
Incluso omitiendo cualquier consideración sobre dispensas de provisión de capital y tomando como presupuesto las metodologías vigentes de causación, la institución evidencia un déficit operativo de caja significativo, impulsado por el crecimiento ininterrumpido de los gastos administrativos, una pesada dependencia del fondeo con terceros y un riesgo de crédito latente en una cartera con elevados niveles de mora y reestructuración.
2. La ineficiencia operativa: El impacto de los gastos administrativos
El motor de la discrepancia entre la utilidad contable y el flujo de caja operativo radica en la estructura rígida de costos fijos de la entidad.
- Crecimiento de los gastos operativos: Durante el período 2026, los gastos operativos totales alcanzaron los RD$ 1,803,418,156, representando un incremento del 7.8% frente a los RD$1,672,744,276 contabilizados en 2025. El rubro de mayor peso lo constituyen los sueldos y compensaciones al personal, que ascendieron a RD$1,251,203,208.
- Absorción del margen financiero: Frente a un margen financiero bruto de RD$1,543,741,228, la carga operativa corriente por sí sola (RD$1,803,4M) consume el 116.8% del margen neto generado por intermediación crediticia. Es decir, la actividad pura de captar y prestar dinero no genera el ingreso suficiente para sostener la nómina y la administración del banco.
- Salidas de caja en efectivo: En el estado de cambios en el efectivo, los gastos administrativos y generales pagados implicaron un desembolso directo de RD$1,808,967,070. Este volumen de egresos corrientes fijos fue el detonante principal de que el efectivo neto de actividades de operación se tornara marcadamente negativo: (RD$276,601,490), en contraste con el flujo positivo de RD$2,115,808,579 registrado en 2025.
El resultado contable final logra tornarse “positivo” de manera artificial únicamente gracias a la incorporación de otros ingresos operacionales (RD$421.6M) y otros ingresos fuera de operación (RD$224.2 millones), los cuales no responden al giro principal del negocio y en muchos casos no representan entradas inmediatas de caja líquida.
3. Dinámica de cartera: Volumen, cartera vencida y provisiones de interés
El Banco Agrícola ostenta una cartera de créditos bruta sustancial que supera los RD$38,000 millones. Sin embargo, el perfil de calidad de este activo presenta matices críticos:
- Concentración en segmentos de riesgo: De una cartera bruta de RD$38,000 millones, los créditos en condición vencida (más de 90 días) suman RD$2,798,442,629, a los cuales se adicionan RD$2,006,410,930 en cobranza judicial y RD$2,960,294,850 en cartera reestructurada. En conjunto, la cartera con grado de problemática o deterioro latente representa más de RD$7,765 millones (aprox. 20.4% de la cartera total).
- Tratamiento del gasto de provisión: Bajo el escenario analizado —donde únicamente se provisionan los rendimientos/intereses devengados no cobrados—, el gasto en la cuenta de resultados por provisión para cartera de crédito 2026, según muestra el flujo de efectivo, la adición por provisiones constituidas para rendimientos apenas fue de RD$82,144,996.
- Impacto en el flujo: Mantener un gasto de provisión reducido al mínimo contable permite a la institución inflar el beneficio del ejercicio. No obstante, en la realidad del flujo de caja, la falta de cobro efectivo de la cartera vencida y judicializada restringe la entrada de liquidez, haciendo que el incremento contable de la cartera no genere el flujo necesario para cubrir la expansión de los gastos fijos.
4. Apalancamiento severo y estructura de fondeo
Un elemento central en la evaluación de riesgo del Banco Agrícola es la alta dependencia de pasivos con terceros para financiar su activo prestable, lo que expone a la institución a un riesgo de liquidez y solvencia estructural:
- Desbalance entre cartera y capital propio: La cartera de créditos neto asciende a RD$37,711,601,630. Sin embargo, el patrimonio del banco es insuficiente para respaldar este volumen de colocaciones. La institución sostiene su operación apalancándose de forma masiva en fondos de terceros.
- Elevado volumen de captaciones y financiamientos: En el estado de flujos de efectivo se evidencia la magnitud del arbitraje financiero con terceros con pasivos de más de 21 mil millones.
- Riesgo sistemático de liquidez: Dado que el banco presta recursos captados del público y de financiamientos institucionales a plazos agrícolas (muchos de ellos con altas tasas de mora o reestructuración), la brecha de calce de plazos es severa. Si los deudores no amortizan el capital en tiempo y forma (evidenciado en el saldo de morosidad), pero el banco debe cumplir con la devolución de captaciones a terceros, se genera una asfixia de caja.
Esto queda plenamente demostrado en la variación neta del efectivo: durante el período 2026, las disponibilidades del banco sufrieron un drenaje de (RD$1,914,346,999), haciendo que el saldo de efectivo al final del período cayera de RD$4,241.9 millones a RD$2,327.5 millones.
5. Conclusión y dictamen técnico
El análisis económico-financiero del Banco Agrícola al 31 de julio de 2026 demuestra que la utilidad contable mostrada (RD$337.4 millones) es engañosa y de baja calidad operativa.
La institución se encuentra atrapada en un dilema operacional:
- Un gasto operativo y de personal inflado (RD$1,808.9 millones) que supera el margen financiero que genera su cartera.
- Un consumo destructivo de liquidez, donde las actividades operativas consumieron más de RD$276.6 millones y el efectivo total se redujo en casi RD$1,914.3 millones en un solo período.
Recomendación: La superintendencia de Bancos no debería dejar pasar inadvertida estas alertas y someter a la administración a implementar un programa severo de contención de gastos administrativos y restructuración de personal, a la vez que optimiza la calidad de la cartera y sanean hasta mostrar la realidad objetivas de los riesgo de la cartera vigente y analizan esquemas de cobro de la cartera vencida y reestructurada. De mantenerse el actual ritmo de crecimiento del gasto corriente combinado y el uso inadecuado de la liquidez operativa, la posición de solvencia del banco dependerá de inyecciones estatales extraordinarias para evitar un estrangulamiento financiero.






