República Dominicana reúne condiciones para convertirse en un “velocista digital”, pero el aprovechamiento de su infraestructura tecnológica dependerá de cómo articule la conectividad, la formación de talento, la innovación y las políticas públicas. Así lo planteó Andrea Escobedo, directora de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Google Cloud para América Latina.
Escobedo utilizó el concepto de “AI Sprinters”, o velocistas digitales, para referirse a países que buscan acelerar su transformación tecnológica a partir de buenas prácticas y capacidades disponibles. En el caso dominicano, consideró que existen elementos que pueden favorecer ese proceso.
“República Dominicana está en el camino de convertirse en un velocista digital y tiene todas las piezas”, afirmó al referirse a la combinación de infraestructura, políticas públicas, talento y desarrollo del ecosistema digital.
Entre los avances que mencionó está el decreto sobre interoperabilidad y gobernanza de datos. A su juicio, esta política puede facilitar que las instituciones públicas compartan y aprovechen información de manera más eficiente.
La interoperabilidad busca reducir las barreras entre organizaciones públicas para el intercambio de información. Para Escobedo, quien participó en un encuentro con periodistas, en el JW Marriot, esta capacidad resulta relevante para aprovechar tecnologías como la inteligencia artificial y convertir los datos disponibles en herramientas para mejorar procesos y servicios.
También vinculó este proceso con la expansión de la infraestructura de conectividad. El país, explicó, ocupa una posición geográfica estratégica para la interconexión mediante cables submarinos con Estados Unidos, Europa y América Latina.
Su ubicación, sostuvo, no responde necesariamente a su nivel actual de desarrollo tecnológico o educativo, sino a sus condiciones geográficas. Esa posición puede convertirlo en un punto de interconexión regional y facilitar el acceso a capacidades de procesamiento y servicios tecnológicos.
Retos
Escobedo señaló que el reto es lograr que esa infraestructura tenga un efecto sobre el ecosistema digital. Ese impacto, agregó, debe alcanzar tanto al sector público como al privado y traducirse en beneficios para la sociedad.
Para que las capacidades tecnológicas se traduzcan en desarrollo, el talento constituye otro de los desafíos. Escobedo señaló que la transformación digital no depende únicamente de incorporar tecnología, sino también de formar personas capaces de utilizarla y de adaptar los sistemas educativos a las nuevas necesidades. Sostuvo que la inteligencia artificial está modificando la forma en que debe entenderse la formación tecnológica.
Si anteriormente se planteaba que aprender a programar era una habilidad fundamental para el futuro, ahora considera necesario reforzar capacidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la comprensión lectora.
A su juicio, las matemáticas, las humanidades y la literatura también deben ocupar un espacio relevante en la formación, debido a que el uso efectivo de la inteligencia artificial requiere personas capaces de formular preguntas, analizar información y tomar decisiones.
El reto no se limita a los estudiantes. La ejecutiva señaló que los Gobiernos también necesitan capacitar a sus funcionarios para utilizar estas herramientas y transformar procesos. En ese sentido, mencionó iniciativas de formación desarrolladas con organismos internacionales.
Otro de los puntos abordados fue la regulación. Escobedo señaló que cada país debe definir su propio marco normativo, pero identificó la privacidad de los datos como uno de los elementos comunes en las regulaciones sobre inteligencia artificial.
También planteó que las normas deben establecer controles sin impedir el desarrollo tecnológico. En su opinión, una regulación demasiado restrictiva puede dificultar la adopción de inteligencia artificial y afectar la capacidad de los países para atraer inversiones relacionadas con esta tecnología.
La ejecutiva agregó que la discusión sobre regulación también debe considerar la seguridad y gobernanza de los datos en la nube.
Para Escobedo, el desafío dominicano consiste ahora en aprovechar las capacidades que el país está incorporando.
La infraestructura de conectividad, las políticas de interoperabilidad, la formación de talento y la regulación forman parte de un mismo proceso que, según planteó, puede acelerar la transformación digital del país.
Implementación
El Informe de Desarrollo Humano 2025 del del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela que la inteligencia artificial (IA) se consolida en República Dominicana como una herramienta clave para el desarrollo socioeconómico. Casi el 69% de los encuestados utiliza la IA más de una vez por semana, orientándola hacia el trabajo, la educación y los servicios públicos.
A diferencia del escepticismo en países desarrollados, el 68.7% de los dominicanos confía en que la IA beneficiará a la sociedad. Sin embargo, persisten retos: el 41.3% de las mujeres percibe sesgos de género en sus resultados y el 67.6% advierte sobre su alto consumo energético. La clave estará en empoderar al ciudadano y regular con enfoque ético e inclusivo.





