El golf es un deporte que combina precisión, estrategia, preparación física y concentración mental. A diferencia de otras disciplinas, donde el ganador es quien acumula más puntos, en el golf el objetivo es completar un recorrido introduciendo la pelota en los hoyos con la menor cantidad de golpes posibles.
De acuerdo con Camilo García, gerente sénior de Negocios de Torneos y Relaciones con Patrocinadores del PGA Tour Americas, aunque puede parecer una disciplina sencilla para quienes la observan desde fuera, requiere dominar diferentes técnicas y adaptarse a condiciones que cambian constantemente durante el juego.
“El golf es bastante importante. Se juegan 18 hoyos. En los 18 hoyos hay tres tipos de hoyos”, explicó García, al detallar que cada uno tiene una distancia y un número de golpes de referencia que permiten evaluar el desempeño de los jugadores.
El ejecutivo ofreció estas declaraciones en el marco del Dominican Republic Tour Championship presented by Scotiabank, final de la temporada 2026 del PGA Tour Americas, que se celebra del 15 al 18 de octubre en PGA Ocean’s 4, ubicado en Playa Nueva Romana.
La competencia reúne a 59 de los 60 mejores jugadores clasificados del circuito, quienes buscan mejorar su posición en la clasificación de la temporada, cuyos diez primeros lugares obtendrán una membresía para el Korn Ferry Tour 2027, el siguiente escalón hacia el PGA Tour.
¿Cómo se contabilizan los golpes?
García explicó que una ronda convencional de golf se desarrolla en 18 hoyos, cada uno con características particulares. Estos se clasifican principalmente en par 3, par 4 y par 5, dependiendo del número de golpes que se espera que un golfista experto necesite para completarlos.
Un hoyo par 3 es generalmente el más corto y tiene como referencia tres golpes; un par 4 presenta una distancia intermedia y se espera completarlo en cuatro golpes, mientras que un par 5 suele ser más extenso y tiene como referencia cinco golpes.
“Hay un hoyo más extenso que es un par 5. El par del hoyo significa que tú debes terminar el hoyo en cinco tacadas. Eso es lo ideal”, explicó el representante del circuito.
La suma de los pares de los 18 hoyos establece la referencia del campo, que frecuentemente es de 72 golpes, aunque puede variar dependiendo de su diseño. En el caso de PGA Ocean’s 4, el recorrido utilizado para la competencia tiene un par de 72. Esto significa que un jugador que completa los 18 hoyos en 72 golpes termina la ronda en par. Si necesita 70 golpes, finaliza dos bajos pares, mientras que, si realiza 75, termina tres sobre par.
García indicó que, en las competencias profesionales como el Dominican Republic Tour Championship, los jugadores disputan cuatro rondas de 18 hoyos, equivalentes a 72 hoyos durante cuatro días. “De jueves a domingo juegan cuatro veces los 18 hoyos y, al final, el que gana es el que menos impactos hace en esos cuatro días”, señaló.
En ese sentido, el objetivo no es golpear la pelota con mayor fuerza ni introducirla más veces en los hoyos, sino hacerlo de manera eficiente, procurando reducir la cantidad de golpes necesarios para completar el recorrido. Sin embargo, el resultado no depende únicamente de la técnica. El viento, los obstáculos de agua, las distancias y las características del terreno pueden influir en la trayectoria de la pelota y obligar a los jugadores a modificar sus estrategias.
“Es un tema de mucha estrategia. Hay muchos factores, como el agua, como el viento. Hay 14 palos en una talega de golf, entonces el golfista tiene que dominar una cantidad de palos, una cantidad de factores externos a su talento”, manifestó.
El reglamento permite llevar hasta 14 palos en la bolsa, cada uno diseñado para ejecutar determinados tipos de golpes y distancias. Su elección dependerá de la ubicación de la pelota y del recorrido que deba realizar hasta el hoyo.
Preparación
Aunque tradicionalmente el golf se ha relacionado con la técnica y la precisión, García explicó que la preparación física ha adquirido mayor importancia entre los jugadores profesionales, debido a que los campos presentan recorridos exigentes y el nivel competitivo continúa aumentando. “Hoy en día tú ves que son atletas como cualquier otro deporte. Los ves en forma, los ves con muy buena elasticidad, porque al final del día los campos se van volviendo más largos”, aseguró.
Sin embargo, consideró que la preparación psicológica puede resultar todavía más determinante, especialmente cuando los jugadores compiten bajo presión y deben ejecutar golpes que pueden influir directamente en su futuro profesional. De acuerdo con García, es frecuente que los golfistas cuenten con equipos de apoyo que incluyen entrenadores técnicos y especialistas en psicología deportiva, quienes trabajan aspectos como la confianza, la concentración y el manejo de las emociones. “Vas a la ronda de práctica y todos le pegan muy bien a la pelota sin estrés, pero cuando tienen que competir y tienen que darle bien porque su carrera depende de ese tiro, ahí es donde la tranquilidad, la cabeza y la confianza son importantes”, explicó.
Agregó que la presencia de espectadores, cámaras y la posibilidad de perder posiciones durante una competencia constituyen factores que ponen a prueba la capacidad de los atletas para mantener la concentración. “Todos son muy buenos en calma, pero cuando hay que rendir bajo estrés, con cámaras, con gente viendo, es donde se nota la diferencia. Así que el tema mental es bien importante”, manifestó.
Nuevos aficionados
García considera que uno de los desafíos para ampliar la práctica del golf es cambiar la percepción de que se trata de un deporte aburrido o demasiado lento. A su juicio, quienes deciden practicarlo descubren una actividad que combina exigencia deportiva, entretenimiento y contacto con la naturaleza.
Explicó que, a diferencia de otras disciplinas que se practican en instalaciones con dimensiones estandarizadas, cada campo de golf presenta características particulares, lo que permite que los jugadores enfrenten retos diferentes incluso cuando regresan a un mismo recorrido. “Es tan difícil, porque tienes 14 palos al final que dominar. Siempre cambia, si juegas el mismo campo, la pelota no te cae en el mismo sitio, entonces cada salida al campo es una experiencia”, expresó.
Como ejemplo, mencionó que los golfistas pueden disfrutar de campos junto al mar Caribe en República Dominicana, paisajes montañosos en Canadá y escenarios rodeados de cordilleras en Chile. Para el ejecutivo, estos atractivos representan una oportunidad para que más dominicanos se interesen por conocer y practicar el deporte. “Estás con amigos, escuchas música, te relajas y además haces una actividad espectacular”, destacó.
García entiende que la dificultad de conseguir un golpe es precisamente uno de los elementos que despierta el interés de los aficionados, debido a que cada acierto representa una motivación para continuar practicando y mejorar sus habilidades.












