Mientras en las empresas distribuidoras de electricidad estatales (EDE) el 3% del recaudo que por ley va a alumbrado público es una pérdida sin medición, en el Consorcio Energético Punta Cana -Macao (CEPM) y en la compañía Eléctrica de Bayahíbe (CEB) es un modelo de negocio rentable.
“Son poco menos de diez mil lámparas. La ley establece que el 3% del recaudo debe darse para alumbrado público. Nosotros tenemos un ganar-ganar: colocamos el alumbrado donde la alcaldía decide, hacemos el mantenimiento, hacemos la inversión y vendemos el kilovatio hora y se cobra de ese 3%”, explica Óscar San Martín, gerente país de InterEnergy al hablar para elDinero en el Centro de Inteligencia de la empresa.
“Las calles alumbradas, la autoridad local… hay receptividad positiva, incluso gana votos”, asegura.
Afirma que la diferencia es la medición. “Este perfil de carga es una zona de alumbrado que también tiene su medición. En otras empresas no lo mide. Es una energía que tú no sabes. Lo estiman de una manera rara porque pasas de día y está encendida, de noche apagada, o al revés 24/7. ¿Cómo estimas tú eso? Aquí todas están medidas”, dice.
Indica que incluso hay truco antirrobo: “El voltaje de esas lámparas es distinto y evitamos que curiosos se conecten. Todo está diseñado para ponérsela más difícil”.











