Las empresas estatales de distribución eléctrica (EDE) muestran indicadores de pérdidas tanto por energía comprada y no facturada como por energía facturada y no cobrada. De acuerdo con cifras del Ministerio de Energía y Minas (MEM) ese indicador de pérdidas se ubicó en 40% durante los primeros siete meses de este año.
Las distribuidoras Edenorte, Edesur y EdeEste solo facturaron en enero-julio el 63.8% de la energía que les compraron a los generadores eléctricos. Esto es US$1,925.5 millones en compra de generación y US$1,229.9 millones en facturación. Esto equivale a una pérdida de 36.2%.
De esa cantidad facturada, las EDE cobraron US$1,156.1 millones, es decir, el 94% de lo facturado. Esos seis puntos porcentuales menos de cobranzas, equivalente a 3.8% más de pérdida.
Entonces, si se diera el caso eventual en que las EDE, en lugar de reportar facturación por US$1,229.9 millones hubieran “facturado” US$1,350 millones; se daría el caso de que ese monto “facturado” equivaldría al 70.1% de los US$1,925.5 millones comprados en energía. Ahí, la pérdida por diferencia de compra de energía y facturación sería de 29.9% y no de 36.2%. Esto es 6.3 puntos porcentuales menos. Claro está que, esa alteración solo marcaría un porcentaje ficticio de aparente reducción del indicador de pérdidas, aunque las EDE como quiera estén “perdiendo más”.
Mal del pasado reciente
El ejemplo anterior, de la posibilidad de alterar cifras, aunque ese no es el caso en la actualidad, sí ocurrió parcialmente en el pasado reciente.
Se trata de la denuncia, confirmada por el entonces presidente del Consejo Unificado de las EDE (CUED), Celso Marranzini, de que en la distribuidora EdeEste, en una ocasión se incursionó en la mala e irregular práctica de reportar montos de facturación más elevados a aquellos clientes que habían sido registrados sin medidor y a los que se les cobraba “una estimación” de su consumo.
Desde el CUED, cuando era administrado por su primer titular, no por Marranzini, se habría autorizado esa irregularidad, la cual hacía que el marcador de pérdida de EdeEste registrara una reducción ficticia, aun cuando sus pérdidas reales eran mucho más elevadas.
Las autoridades actuales han informado que esa práctica fue corregida, aunque no hubo ningún régimen de consecuencia contra quienes la autorizaron y la pusieron en ejecución en su momento.











