Lograr que los productores agropecuarios obtengan una rentabilidad adecuada sin encarecer los alimentos para los consumidores es uno de los principales desafíos de la política agropecuaria dominicana. Así lo considera Éric Rivero, asesor agropecuario del Poder Ejecutivo, quien plantea mantener un equilibrio entre los precios que se pagan en finca y los que finalmente asumen los hogares.
Rivero señaló que este desafío requiere combinar medidas de control de las importaciones con programas de extensión agrícola que permitan elevar la productividad por área y aumentar la producción pecuaria.
Fue durante una entrevista con elDinero, en Santo Domingo, con motivo de la entrega de la XXXV Medalla de Honor al Mérito, donde el funcionario sostuvo que la protección del campo no depende exclusivamente de abrir o restringir las importaciones, sino también de respaldar directamente a los productores primarios mediante programas dirigidos a los distintos subsectores.
Según él, uno de los aspectos centrales es preservar el equilibrio entre el precio que recibe el productor en la finca y el que paga el consumidor. Esta relación, explicó, puede verse afectada por las fluctuaciones de la oferta internacional y la entrada de productos a precios más bajos.
Rivero advirtió que el cambio climático también está modificando las condiciones de producción y reduciendo los períodos de abundancia en algunos mercados. En ese sentido, mencionó las zonas del mundo afectadas por sequías, una situación que obliga a prestar mayor atención a la capacidad nacional para producir los alimentos de consumo habitual.
En ese contexto, consideró que República Dominicana debe preservar las actividades agropecuarias en las que ha alcanzado niveles de autosuficiencia, como la avicultura, el arroz y distintos renglones de la ganadería.
El asesor entiende que mantener esa capacidad productiva trasciende las relaciones comerciales, porque también representa una garantía para la seguridad alimentaria del país.
“Tenemos que preservar eso, como una forma que a veces más que verlo como un simple comercio, un simple negocio, es preservar una cultura y preservar sobre todo la seguridad alimentaria”, expresó.
Rivero agregó que esa capacidad debe mantenerse no solo en períodos de estabilidad, sino también ante escenarios internacionales adversos, cuando las interrupciones del comercio o las dificultades de abastecimiento pueden comprometer la disponibilidad de alimentos.












