[dropcap]L[/dropcap]os países de Centroamérica han logrado bailar al mismo ritmo en materia de inflación, estrategia que ha sido parte de esquemas de políticas monetarias orientadas hacia la estabilización de los precios. Los bancos centrales, sin duda, han tenido éxito en el objetivo de mantener los precios a raya.
Y no sólo ha sido este año, donde la inflación promedio de la región en marzo fue de 1.03%, sino que desde el año pasado ha venido sucediendo lo mismo, a pesar de que fue levemente superior a los niveles de 2015. El Consejo Monetario Centroamericano (CMCA) destaca que es innegable que estos esfuerzos se vieron fortalecidos por el contexto descrito de bajas presiones inflacionarias provenientes, principalmente, de menores precios de los combustible.
Lo cierto del caso, considera el CMCA, es que las expectativas de los agentes económicos tendieron a converger tanto hacia el interior de los rangos meta establecidos por los bancos centrales de la región, como a los valores observados de la inflación.
En marzo de este año los líderes en inflación baja en la región fueron Panamá (0.38%), Costa Rica (0.55%) y República Dominicana (0.84%). Luego siguen, en orden ascendente, Guatemala (1.10%), El Salvador (1.22%), Nicaragua (1.48%) y Honduras con 1.65%.
Según un informe de la entidad, la inflación regional finalizó 2016 con una tasa de 2.2%, cifra levemente superior a la registrada al cierre de 2015, que se situó en 1.9%. “Se destaca que durante 2016 se contuvo la tendencia a la baja observada desde hace unos años. Luego de un repunte en los últimos tres meses de 2015, tendió a desacelerarse nuevamente en el primer trimestre de 2016 y, a partir de ahí, se mantuvo con poca variación interanual”, indica el CMCA.
Ciclo de ajustes
Los técnicos que prepararon el informe destacan que, en buena medida, este comportamiento estuvo asociado con la finalización del ciclo de ajustes a la baja en el precio mundial de algunas materias primas, particularmente en el precio del petróleo y sus derivados. Apuntan que la influencia de este factor externo común para toda la región se evidencia en el comportamiento relativamente homogéneo en la dinámica de la inflación para todos los países.
En términos generales, el comportamiento de los precios asociados a los diferentes rubros del consumo de las familias presentó un patrón diferente al observado durante 2015. En 2016 los precios asociados al rubro de transportes volvieron a tener un impacto positivo en casi todos los países (con excepción de Costa Rica), mientras que los alimentos mostraron un aporte entre moderado y negativo a lo largo de la región (con excepción de Guatemala).
El informe establece que las menores tasas de inflación al cierre de 2016 fueron para El Salvador (-0.94%), Costa Rica (0.77%) y República Dominicana (1.7%). Honduras y Nicaragua alcanzaron una inflación ligeramente superior al 3%, mientras que Guatemala registró la variación interanual más alta del índice de precios al consumidor (IPC) con 4.23%. Para Costa Rica la inflación acumulada el año pasado fue de 0.77%, frente a un -0.81% en diciembre 2015, mostrando un incremento cercano a 1.6 puntos porcentuales, el más alto de la región.
Respecto a los grupos de consumo que más influyen en el incremento general de precios, en términos regionales, fueron Alimentos y bebidas no alcohólicas (2.06%), especialmente por el incremento de precios de algunas hortalizas, seguido de Entretenimiento y Cultura (0.87%) y Comidas fuera del hogar y servicios de alojamiento.
Señala que los grupos de Transporte (-1.22%) y Comunicaciones (-0.3) contribuyeron a compensar los incrementos en los otros rubros. El Salvador fue uno de los dos países que registraron una disminución en la variación interanual del IPC durante 2016 (el otro fue República Dominicana) y el único que terminó con inflación negativa (-1.95%).
Esta dinámica fue producto de un menor ritmo de variación en los precios en general y sostenida durante la mayor parte del año, con especial énfasis en los grupos de Prendas de vestir y calzado (-2.58%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (-2.39%) y Muebles y artículos para el hogar (-2.09%).
El CMCA explica que en Guatemala la inflación alcanzó un 4.23% en 2016, mostrando una aceleración de 1.16 punto porcentual respecto a la observada en 2015 (3.07%). Destacar que éste fue el único país donde la inflación se mantuvo dentro de las metas establecidas por el banco central (Banguat) durante 2016 (4.0% +/- 1 p.p.).
En República Dominicana la inflación acumulada se ubicó en 1.7%, cifra que es inferior al 2.34% registrado en el mismo período de 2015 y la segunda inflación más baja en los últimos 33 años. Además, se mantuvo debajo del límite inferior de la meta establecida en el Programa Monetario (3%) por tercer año consecutivo.
A diferencia del año anterior, los Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron una variación interanual negativa (-2.41%) gracias a la caída de en los precios de algunos productos agrícolas. Además, el repunte que mostró el grupo de Transporte fue como resultado de la eliminación el subsidio de combustibles a los transportistas, implementada en octubre de 2016 por el Ministerio de Industria y Comercio.
Reservas
El déficit de la cuenta corriente continuó reduciéndose en Centroamérica y República Dominicana durante 2016, lo que facilitó que los activos de reserva oficiales alcanzaran la cifra récord de US$32,276 millones.
De acuerdo con el CMCA, los menores precios de los derivados del petróleo y de las materias primas han contribuido a reducir el déficit comercial a pesar de la caída en el valor de las exportaciones y, a la vez, se observa un repunte en el ingreso de los flujos de remesas.
Al finalizar el tercer trimestre del año 2016, el déficit de la cuenta corriente de la región registró una disminución acumulada de US$2,354 millones frente a lo observado en el mismo periodo del año previo (US$4,467 millones, 2.5% del PIB), alcanzando a septiembre de 2016 un valor de US$2,113 millones, que equivale a 1.1% del PIB regional.
Este resultado continúa influenciado por un menor déficit del comercio de bienes, dado a baja del precio internacional de los hidrocarburos, que permitió una reducción de 2.5% de las importaciones FOB, y al comportamiento positivo que han mostrado las exportaciones de bienes como los instrumentos y aparatos de medicina, bananos, aceite de palma, entre otros productos.












