Señor director:
Gracias este espacio. No sé si este tema tendrá acogida en este periódico que siempre leo y disfruto todas las semanas. Pero quiero hablarle de un tema que me preocupa y debería preocupar a las autoridades.
Me refiero a la cantidad de personas que están pidiendo dinero o ayuda en las esquinas de la capital y de cualquier ciudad dominicana. No sólo ponen en riesgo sus vidas y dificultan el tránsito, de por sí caótico, sino que me llena de indignación cómo se ve que hay personas que no son más que “puros tígueres”.
Además, como ciudadano que siempre andamos con la prisa del trabajo se nos presenta una disyuntiva o dilema: ¿Darle dinero o hacerme de la vista gorda? Lo digo porque si aceptamos ayudar a esas personas estamos motivándolos a seguir en esa práctica, pero si no lo hacemos nos cae el peso de conciencia de que no lo hicimos.
Lo justo en todo esto es que haya una política de Estado que evite que estas personas estén en las calles arriesgando sus vidas y poniendo en peligro las de otros. Además, no es una imagen de la que debemos sentir orgullo los dominicanos.
Luis José Marte.
Vendedor.











