Luis Martín Gómez
Buenos días. Bienvenidos y gracias por responder con tanto entusiasmo a nuestra invitación a este seminario. Hemos tenido tres anteriores a casa llena pero este cuarto seminario ha despertado un interés extraordinario. Sospechamos del tema: la comunicación digital, la nueva superestrella del espectáculo. Todo parece indicar que la galaxia Gutenberg, la que parió ese maravilloso producto llamado libro (tecnología medieval que aún pervive y privilegia lo individual, lo íntimo, al humano solo ante el conocimiento) está a punto de colapsar para dar paso a otra galaxia, etérea, ubicua, que masifica los sentimientos. Estamos en el medio, como actores o como espectadores, y veremos inevitablemente la colisión. Sobreviviremos, no hay dudas.
El largo camino de Maguncia a Silicon Valley nos fue curando de espantos. Sin embargo, persiste un pequeño temor que se confunde con la fascinación: ¿nos conviene esta segmentación brutal del pensamiento por unos medios tan vertiginosos, tan cambiantes, que no permiten el anclaje de la razón y en cambio parecen apostar a la manipulación de las emociones? ¿O esa dispersión es la premisa de nuevos hitos que se aproximan, como ya ocurriera después de la invención de la imprenta? Tal vez por eso estemos aquí para ir entiendo este fenómeno al mismo tiempo asombroso y abrumador.
Gracias al señor gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, por permitirnos, a través de Aula Central, seguir acercándonos a este interesante tema. Gracias a los expositores por aceptar nuestra invitación. Y gracias a todos mis compañeros del Departamento de Comunicación, especialmente a Jonathan, Miguel y Pedro (a quienes he bautizado como los “rediáticos” por su pasión sobre este tema) por coordinar esta actividad. Amigos, están en su casa, pásenla bien. Muchas gracias.












