El ministro de Educación, Andrés Navarro, ha querido ponerle orden y ser más transparente en la adjudicación de puestos de dirección dentro del sistema gerencial en el sistema educativo. No ha sido fácil; romper una práctica común, aunque sea mala, no es fácil.
Lo que no se puede entender es cómo personas viven pregonando la necesidad de transparencia en los actos públicos y ahora son los primeros que se oponen a que Educación haga las cosas por el librito. ¿Por qué la ADP se niega a que todo se haga de la mejor manera si es conveniente para todos?
A lo más que podemos aspirar es a que el Ministro siga adelante, sin prisa pero sin pausa. Si queremos una República Dominicana organizada, de la que todos nos sintamos orgullos, las leyes deben ser aplicadas sin mirar a quién.
Es a los profesores y a todo el sector educativo a quienes, al final de cuentas, convendrá que sea por mérito y preparación que se tome en cuenta para la designación de cargos.






