Señor director:
Para nadie es un secreto que el tránsito en la capital dominicana es lo más estresante que puede vivir un ser humano en esta ciudad. Los gobiernos han hecho túneles, elevados, puentes y avenidas más amplias; construimos un metro y casi terminamos un teleférico. Han inaugurado avenidas de circunvalación, pero nada ha valido la pena.
Siendo sincero, y analizando las dos principales causas de los taponamientos, me he puesto a pensar que sólo la educación y una autoridad que se dé a respetar podrán solucionar este caos. Todo apunta a que no habrá solución si no se aplican las medidas de lugar. Nada, ni el Intrant o cualquier ley nueva, acabarán con este desorden.
No quiero pecar de pesimista y reconocer los esfuerzos que hacen las autoridades por mejorar las vías y rediseñar algunas intersecciones. Sin embargo, el problema está en la gente, en los ciudadanos, en los usuarios de las vías, tanto peatones como conductores. Nadie siente temor a violentar las normas, pues simplemente no se aplican sanciones.
Jesús Jerez Jiménez.
Vendedor











