La minería responsable requiere de un Estado fuerte, con instituciones competentes y con ministros y técnicos que sean conocedores de la materia. El experto internacional Walter Arensberg disertó sobre el tema durante una conferencia con motivo de la culminación del Seminario – Taller de Periodismo Ambiental y Sostenibilidad.
De acuerdo con Arensberg, el rol del Estado es crear un ambiente con reglas e incentivos claros para las empresas, que atraigan la inversión extranjera y que establezca condiciones propicias para el desarrollo y la operación minera.
Explicó que el Estado quiere recuperar los beneficios producidos por la inversión y por lo tanto tiene que conocer bien las condiciones en las que opera la minería para llegar a un equilibrio entre el incentivo para atraer la inversión y las tasas de tributación competitivas.
Además, debe conocer la dinámica económica y financiera internacional de la minería.
“Es importante para el sector minero y el sector extractivo en general, porque requiere una inversión de capital muy grande y tienen grandes incertidumbres. Tienen que ver qué reservas tiene, cuánto mineral existe y tienen períodos de desarrollo y construcción muy largos”.
Otro de los factores que influyen en el desarrollo de una minería responsable es el diálogo constante con las comunidades aledañas, que son los principales afectados con las actividades de la industria extractiva.
El experto consideró que el desarrollo sostenible es prioritario y que si no se mantiene una relación continua con las comunidades aledañas, las empresas no se percatan de los riesgos que pudieran ocurrir.
“Las empresas responden a las presiones externas y en muchos casos los conflictos que han surgido alrededor de la minería, de otras industrias extractivas o de proyectos de infraestructura, generan costos que afectan la visión y las actitudes de las empresas”.
De igual manera, sugiere una alianza entre la empresa, el Estado y la sociedad civil, donde cada actor tiene un interés y un papel para impulsar un desarrollo sostenible más amplio.
Señaló que el proceso participativo es importante para que las comunidades, que forman parte activa del conjunto, se expresen y ayuden a orientar las inversiones hacia los proyectos que se consideran importantes.
“Hay que distinguir entre lo que son inversiones obligatorias para mitigar impactos negativos y las inversiones más voluntarias, pero dirigidas hacia el desarrollo del entorno”.
Sostenibilidad
El experto participó en una conferencia organizada por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Barrick Pueblo Viejo y la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental (Ecored), donde resaltó los beneficios que adquieren las empresas al ser más eficientes con el uso de los recursos naturales, como por ejemplo la reducción de costos.












