En República Dominicana no existen condiciones para la venta de gas licuado de petróleo (GLP) y gasolinas en una misma estación, a pesar de que este modelo ha funcionado en otros países.
Así lo afirmó el ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Nelson Toca Simó, quien recordó que no es simplemente añadir una nueva venta en una gasolinera, sino que se debe crear un nuevo sistema y estaciones diseñadas para que ambos combustibles se puedan distribuir o comercializar juntos.
“Lo que no puede ser, bajo ninguna circunstancia, es que pongamos en peligro a la ciudadanía”, destacó.
Sobre la posibilidad de que esta modalidad entre en funcionamiento, dijo que “en la medida en que el país y la seguridad ciudadana lo permitan estaremos en condiciones de aprobar algo como eso”.
En declaraciones a periodistas, el funcionario expuso que, según una resolución, entre un “tanque de GLP y una gasolinera debe de haber 200 metros mínimos de distancia”.
El ministro enfatizó en que los empresarios del sector combustible deben registrarse en el MICM. “Lo primero es organizar la casa, para expender solamente gasolina o GLP se hace indispensable que estén legalizados; eso es lo mínimo que se puede pedir. Estamos dando todas las facilidades, hemos lanzando todas las resoluciones que apoyan eso”, sostuvo.
Sin embargo, refirió que desafortunadamente, aunque se lanzó el plan de regularización, de ese 80% a la fecha, si acaso un 30% o 35% ha acudido al llamado.
Contexto
El mercado de los combustibles en República Dominicana se desenvuelve en un contexto que urge profundas transformaciones, especialmente en lo que respecta a una liberalización o desregulación de los precios, lo cual habrá de traducirse en beneficio directo para los consumidores y mayor competitividad para los sectores productivos.
En este contexto se han expresado Ernesto Selman, vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), y Miguel Collado di Franco, economista senior de la organización, quien afirman que los combustibles constituyen una variable fundamental en la estructura de costos de la industria y, por ende, en la capacidad de competir de las empresas. A su entender, los precios de los hidrocarburos no deberían ser fijados semanalmente desde el Gobierno mediante la aplicación de una legislación.
Entienden que el mercado de los hidrocarburos debería ser sometido a la competencia en el que, por ejemplo, los que transportan combustibles compitan entre ellos con precios y calidad como lo hacen quienes suple pan, leche o jamón.
El análisis se da a partir de un comunicado publicado este lunes por algunas de las empresas comercializadoras de combustibles del país, en el que recuerdan que el 7 de noviembre del año pasado el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) dispuso postergar cualquier decisión respecto a la implementación en República Dominicana del modelo de estaciones de expendio combinadas para combustibles de uso vehicular o autogas.
En esta coyuntura cabe una pregunta: ¿Es hora de que República Dominicana se avoque a una modificación profunda del marco jurídico que norma a este sector tan importante para la economía? Las reglas del libre mercado establecen que sí, que ya es tiempo de que la oferta y la demanda, pero sobre todo la capacidad de competencia de los participantes, sea lo que imponga el precio a que los consumidores adquieran los combustibles.
A pesar de que no es el tema que ha centrado el debate, las empresas se enfocan en implementar el sistema autogas cuando en esencia lo que está en camino es una reforma profunda al sector, el cual ha cumplido un ciclo de transición entre el viejo sistema implementado hasta finales de la década de los 90.
En tiempos en que la transparencia es parte del discurso de prácticamente todos los actores que hacen opinión pública, muchos de los cuales hablan de la necesidad de instaurar un régimen de competencia que funcione sin mirar a quién, la desregulación total de este sector está acorde con las exigencias y prácticas de otros mercados desarrollados y similares al de República Dominicana.
Es a partir de esta realidad que surge la afirmación de que la desregulación del mercado de los combustibles le haría un favor a las autoridades, las cuales se quitarían de encima la tarea de publicar semanalmente un aviso sobre los nuevos precios, con el consecuente costo que ello implica para el Estado, mientras que las empresas del sector venderían según la que oferte mejor calidad y precios.
Otra de las ventajas para el mercado, de dejarse a la libre oferta y demanda, es que el país se colocaría a la par de otras naciones donde la venta de combustibles funciona sin la regulación de precios.
Posición del CREES
A principios de este año, los economistas Ernesto Selman, vicepresidente ejecutivo del CREES, y Miguel Collado Di Franco, economista senior de la organización, consideraron urgente que el mercado de los hidrocarburos sea sometido a la competencia en el que, por ejemplo, los que transportan combustibles compitan entre ellos con precios y calidad como lo hacen quienes suple pan, leche o jamón.
“Por eso vemos en todas las estaciones de República Dominicana el mismo precio de las gasolinas. Si usted se va a Estados Unidos o Panamá, una gasolinera está al lado de la otra con precios diferentes”, dicen.
En el mercado de los combustibles, a pesar de que el marco jurídico está en ruta a ser actualizado, funciona con márgenes regulados, pues es uno de los sectores donde los beneficio están a la luz del mercado, lo que no sucede con otros.









