El Ministerio de Hacienda invita, nuevamente, al desguace de más de 1,000 equipos incautados por la Dirección de Casinos y Juegos de Azar.
Cada vez que vemos estos anuncios en la prensa surgen más de dos preguntas: ¿De dónde salen tantas máquinas tragamonedas? ¿Cuáles son los controles que hay con las que reemplazan los negocios autorizados? ¿De quién es el negocio? ¿Dónde falla la supervisión y por qué?
La entidad encargada de controlar y fiscalizar los juegos ilegales, como es la colocación de máquinas tragamonedas en colmados y bancas, entre otros negocios, está haciendo su trabajo cuando desguaza estos equipos.
Sin embargo, algo no anda bien. Se supone que estos equipos, una vez son desechados, deberían ser realmente sacados del mercado, es decir, no deben seguir rodando y convirtiéndose en la fuente de muchos males en la sociedad.











