La economía chilena volvió a desafiar las previsiones más agoreras y creció un 1.5% en enero, medio punto más de lo que esperaban los mercados, pero el Gobierno pidió este lunes “cautela” y aseguró que el país no volverá al crecimiento de antes del estallido si no se acaba la violencia.
“Es positivo que la economía salga del terreno negativo, pero las actuales tasas de crecimiento económico no son para celebrar. Recordemos que estas cifras están dos puntos por debajo de la proyección de crecimiento que se tenía en septiembre de 2019”, dijo el ministro de Hacienda, Ignacio Briones.
El Banco Central publicó este lunes que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) alcanzó en enero un 1.5%, la cifra más alta desde que se desató la ola de protestas que vive el país desde octubre.
“Es importante no sacar cuentas alegres ni bajar la guardia frente a los riesgos que aún enfrenta la economía chilena”, agregó Briones.
El Imacec, que reúne el 91% de los bienes y servicios del producto interior bruto (PIB), fue del 1.1% en diciembre, un dato que también sorprendió a los mercados, que se esperaban una caída del 1% luego del desplome del 3.3% en octubre.
EL PEOR AÑO DESDE LA GRAN RECEESIÓN
La crisis, la más grave desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), con una treintena de muertos y miles de heridos, ha hecho mella en la economía, especialmente en el comercio y en el turismo.
Con los datos preliminares y a la espera de que se publiquen las cifras oficiales en dos semanas, la economía chilena habría cerrado el año pasado con un crecimiento anual del 1.2%, lejos del 2.5% pronosticado antes de la crisis y del 4% de 2018.
El 2019 será, por tanto, el de peor desempeño económico en una década, cuando Chile se vio afectado por la Gran Recesión.
En un reciente informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) corrigió además a la baja las previsiones de crecimiento para 2020, que pasaron del 3% al 0.9%.
CRECIMIENTO CONDICIONADO A LA VIOLENCIA
Las cifras registradas en enero se explican por el buen funcionamiento de la construcción, el sector servicios y la minería, que creció un 2.2%, de acuerdo al emisor chileno.
Para Briones, el dato significa que “algunas empresas pudieron aprovechar enero para reponer sus inventarios tras las interrupciones que debieron enfrentar tras el 18 de octubre y retomar la producción”.
Lo que empezó siendo un llamamiento de los estudiantes a colarse en el metro de Santiago para protestar contra el aumento de la tarifa se convirtió en una revuelta por un modelo económico más justo, que ha dejado también episodios de violencia extrema con saqueos, incendios, barricadas y destrucción de mobiliario público.
“El mantenimiento del orden público y el fin de la violencia es fundamental para que la economía pueda continua en una trayectoria de expansión en los trimestres que vienen”, alertó el ministro.
El profesor de la Universidad de Chile, Manuel Agosín, aseguró a Efe que la situación de la economía chilena es “extremadamente alarmante” y lamentó que no se vislumbra un cambio de tendencia en el futuro, dada la revitalización de las protestas que se esperan para este mes por el fin del descanso estival y la cercanía del plebiscito sobre un cambio constitucional.
“El Gobierno ha perdido la capacidad para controlar la situación y cuando esto ocurre, los Gobiernos no son capaces ni de atraer inversiones, ni de hacer políticas económicas razonables, ni de asegurarle a los inversionistas que sus capitales y su patrimonio esta a buen resguardo”, apuntó el experto.
El peso chileno, muy debilitado por la crisis interna pero también por los efectos del coronavirus en la economía mundial, recibió bien el Imacec de enero y cerró en 812.9 unidades por dólar, lo que supone 8.4 pesos menos que el viernes, cuando alcanzó el segundo mayor récord de la historia, solo superado por los 828 unidades de noviembre.
Hasta el inicio de la crisis, el valor histórico más bajo de la divisa chilena se había registrado en octubre de 2002, cuando cotizó a 761 pesos por dólar.












