[dropcap]U[/dropcap]n informe de la Tesorería de la Seguridad Social revela que esta entidad obtuvo ingresos en 2014 cercanos a los RD$70,000 millones, cantidad nada despreciable para solo uno de los instrumentos institucionales del Sistema Dominicano de Seguridad Social.
El informe señala que desde que se instaló el sistema hasta diciembre de 2014, los ingresos sobrepasan los RD$400,000 millones, lo que constituye cerca del 63.4% del Presupuesto del Estado.
A su vez, el Servicio Nacional de Salud (Senasa) dice haber recaudado en 2014 RD$11,765 millones, monto relativamente pequeño para los recursos que paga a las prestadoras de servicios de salud, así como en relación a la cartera de afiliados que tiene el Senasa en los diferentes regímenes que administra (3.5 millones afiliados al Régimen Subsidiado, 466,000 afiliados al Contributivo y 10,500 pensionados y jubilados de Hacienda).
Por demás, el patrimonio de los fondos de pensiones, a diciembre de 2014, ascendía a cerca de RD$305,000 millones, con una rentabilidad promedio de 12.48% para los cotizantes, aunque tres veces menor que lo que obtienen los que colocan ese dinero en el mercado a nombre de sus verdaderos propietarios.
Cualquier hombre bruto, sea de Cotuí o de donde sea, pensaría que con tanto dinero que administra el Sistema, los servicios deberían ser más baratos y los problemas de acceso a la salud no deberían existir. Mientras más ingresos genera el sistema, menores son las posibilidades de que un ciudadano común reciba los beneficios de una Ley que parece más bien hecha a la medida de los inversionistas privados y no en función de las condiciones del hombre de a pie.
Este análisis viene a cuento porque no hay cosa que ofrezca más información que vivir en carne propia una experiencia situacional en el mercado de la salud.
Una enfermedad de mi padre, relacionada con un problema lumbar, lo hace ir al quirófano de un importante centro de salud de la ciudad capital. Con una recaída siete meses después de la operación, y una confusión entre una hernia discal y un granuloma infeccioso como explicación de la recaída, su permanencia en la clínica fue de 30 días.
No me pregunten por la cantidad de especialistas, medicamentos y exámenes médicos que hubo que realizarle, ni tampoco por el dinero que fue necesario buscar para cubrir los gastos de internamiento y demás yerbas aromáticas.
Lo cierto es que si usted no tiene seguro médico o un pariente que lo auxilie, procure no enfermarse, y si lo hace vaya apartando su caja, pues este sistema de salud es cruel, abusivo, hecho para hacer ricos a un grupo y más pobres a los pobres pacientes.











