[dropcap]L[/dropcap]a Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (Adocem) ha dado buenas noticias. En 2014, incluyendo las exportaciones, la producción alcanzó los cinco millones de toneladas en contraste con los 4.4 millones de toneladas de 2013. Es decir, se produjeron 600,000 toneladas más.
Las buenas noticias también se revelan en que el consumo doméstico de cemento registró un total de 3.6 millones de toneladas, cantidad que supera en un 18% al 2013. Pero lo más importante es que el incremento del mercado local fue oportuna y eficientemente cubierto por la industria nacional, ya que la capacidad instalada es de 6.9 millones de toneladas, suficiente para atender la demanda durante los próximos 20 años con un crecimiento anual de 3%.
Sabemos que la industria cementera dominicana ha demostrado que tiene altísimos niveles de calidad y nada que envidiarle a sus similares en el mundo. Y todo indica que es así. La tecnología que utiliza es de última generación y tenemos constancia de su alta responsabilidad para proteger el medio ambiente.
La relación oferta-demanda plantea retos para los cementeros. Con una capacidad que duplica lo que puede necesitar el mercado interno, esta industria está obligada a buscar una expansión hacia afuera. Si bien los precios son atractivos, a lo interno hay dificultades con los costos de producción.
No tengo reportes de que las autoridades que deben impulsar las exportaciones estén atentas a lo que tienen por delante con la industria del cemento. En este sector hay una alta carga de inversión extranjera, pero también hay una ponderación importante de capital dominicano.
En ambos casos hay que apoyarlos, pues son generadores de riquezas y nos coloca en una posición cómoda en la región por la capacidad para exportar uno de los insumos más importante para el desarrollo: el cemento.








