El optimismo, y más en economía, viene a ser como el combustible necesario para echar a andar el carro del crecimiento. Cuando los protagonistas de los sectores que generan valor agregado reciben dosis de esperanzas, es decir, de que hay estabilidad macroeconómica y todo saldrá bien en lo adelante, eso se traduce en confianza, que, a su vez, los motiva a seguir invirtiendo. El capital sólo va a donde hay certidumbre.
Ser optimista siempre será saludable para obtener resultados favorables. Como la esperanza, el optimismo es una doctrina basada en esperar siempre lo mejor y lo más positivo del futuro, basado en la realidad presente. Es todo lo contrario al pesimista, que no ve el vaso medio lleno, sino medio vacío. Un individuo cargado pesimismo siempre está inconforme con lo que recibe a cambio del esfuerzo, que por lo general no es suficiente.
¿Por qué el introito en la palestra? Es a propósito de las coincidencias optimistas en torno a cómo habrá de cerrar la economía dominicana en este 2023. Los economistas, por supuesto, hacen sus proyecciones sobre la base de datos y las tendencias comprobables.
Técnicos del Fondo Monetaria Internacional (FMI) estuvieron recientemente en el país pasando revista a la economía. El jefe de la misión, Emilio Fernández-Corugedo, resaltó la fortaleza de la economía del país y coincide con la proyección de un 3% de crecimiento del producto interno bruto (PIB) previsto por el Banco Central para 2023.
El reconocer el buen desempeño de la economía dominicana y sus sólidos fundamentos, a pesar de que a septiembre sólo se había expandido apenas un 1.7%, expresó que las expectativas son muy buenas como muestra de que (las autoridades monetarias y fiscales) han realizado muy bien su tarea.
Una dosis de optimismo fue inyectada por el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, cuando destacó como un hecho relevante la reducción de la inflación hasta converger al rango meta de 4.0 % ± 1.0 % desde de mayo de 2023, antes de lo previsto. Y para ser justo, lo cierto es que las autoridades monetarias lograron “tranquilizar los precios” quizá con más antelación a lo que se previó, a propósito de las medidas de restricción del medio circulante.
De hecho, según Valdez Albizu, ante esos logros en materia inflacionaria, el Banco Central ha contado con los espacios para iniciar un proceso de normalización monetaria, lo que le permitió reducir a su tasa de política monetaria en 125 puntos básicos desde junio de 2023, al pasar de 8.50% en mayo 2023 a 7.25% en la actualidad”.
En ese sentido, el Gobernador señaló que estas medidas de estímulo monetario, junto a la dinamización de la inversión pública, han contribuido a un proceso gradual de recuperación de la actividad económica en los meses recientes, al crecer 3.1% en septiembre 2023 y 2.6% en tercer trimestre, mostrando una tendencia positiva con relación a la primera mitad del año.
En este sentido, “hacia adelante se prevé que continúe el proceso de reactivación económica, acercándose a su potencial para el próximo año”. Está claro, por supuesto, que de manera implícita las autoridades admiten que el 3% será imposible este año.










