Recientemente, finalizamos una consultoría sobre el fortalecimiento institucional y el desarrollo de capacidades en una entidad del sector público dominicano y, a partir de esa experiencia, llegamos a la conclusión de que todas las organizaciones, públicas y privadas, deberían llevar a cabo, cada cierto tiempo, procesos similares.
En principio, sin embargo, convendría establecer un breve marco conceptual sobre este tema, destacando su contexto, importancia, alcance y ventajas de este tipo de proceso. En efecto, el fortalecimiento y desarrollo de capacidades en una organización está definido como un conjunto de medidas y acciones concretas que se implementan para potencializar la gestión técnica, administrativa y operativa.
Así también, y según lo planteado por Egaña (s/f), la teoría del fortalecimiento institucional apunta a las estructuras organizativas, realizando intervenciones a nivel de los individuos, organizaciones, del sector y del sistema institucional, apuntando también al desarrollo de organismos formales e informales de la sociedad.
Para el Fondo Monetario Internacional (FMI, 2002), los países suelen carecer de capacidades cuando se trata de reducir la pobreza y la marginalidad, razón por la cual se hace necesario impulsar procesos de fortalecimiento de las entidades de carácter público para: a) Elevar su capacidad para recolectar la información estadística necesaria que permitan aplicar la política pública con eficacia y observando las normas aceptadas internacionalmente; b) Generar capacidad de planificar con eficacia el gasto público y el suministro de productos y servicios públicos; c) Desarrollar la capacidad de implementación de planes, programas, proyectos e iniciativas de carácter público; d) Eficacia de los organismos en la lucha contra la corrupción y la mejora de la gobernanza, y e) Establecimiento y operación de nuevos marcos regulatorios.
Lo interesante de los procesos de transformación institucional y desarrollo de capacidades, es que parten de la autocrítica, desde la introspección sobre una problemática específica, pero siempre con la mirada puesta en la transformación futura y en mejoras de la gestión integral de la organización de que se trate.
A este respecto, Cámara López (s/f) enfatiza en que el objetivo deber ser “mejorar las capacidades de una serie de organizaciones consideradas claves para el desarrollo y el fortalecimiento de la democracia, ya se trate de organizaciones del Estado, de la sociedad o del sector privado, y cuando el fortalecimiento institucional se enfoque en el sector público, las iniciativas apuntarán a fortalecer el Estado de Derecho y la Administración Pública”.
Como se puede deducir, los procesos de fortalecimiento institucional y desarrollo de capacidades en las organizaciones generan un impacto integral toda vez que apuestan a la modernización y actualización de los marcos legales, tienden a fortalecer la planificación estratégica y la inteligencia de negocios, promueven mejoras en la gestión técnica, administrativa y financiera, hacen énfasis en la dotación de bienes y servicios para los grupos meta, incluyendo pobres y población vulnerable en el caso de entidades públicas, aclaran el rol político y, finalmente, generan estructuras organizacionales más activas y dinámicas.
Finalmente, el éxito de cualquier proceso de fortalecimiento y desarrollo de capacidades de una organización, radica en la posibilidad de generar cambios estructurales y sustantivos que la coloquen en un nivel superior en el que se encuentran, pero, lo más importante, es que esto se haga con intencionalidad, con objetivos claros y precisos, con una ruta crítica y bajo un determinado orden de cosas.





