El 2025 promete ser un año de transición en la economía de nuestro país, y en el mundo, por lo que no hay mejor forma de iniciarlo que repasando conceptos y planteamientos de interés como aquellos desarrollados en el libro “The Quest for Prosperity: How Developing Economies can Take Off” (En Búsqueda de la Prosperidad: Cómo las Economías Emergentes Pueden Despegar).
Esta obra fue escrita por el economista Justin Yifu Lin, quien rompió barreras como la primera persona de origen oriental que ocupó el puesto de Economista en Jefe del Banco Mundial, y desarrolla una interesante tesis con una alta relevancia para la República Dominicana. El profesor Lin presenta una tesis que denomina “structural economics” (economía estructural), que, en síntesis, aboga por una dinámica intervención gubernamental flexible para facilitar tres principales áreas: la innovación tecnológica, mejoras en la infraestructura industrial y en el marco normativo.
La tesis, sin embargo, también establece que esta dinámica del poder público debe ser acompañada por un reconocimiento de que el mercado es la herramienta más poderosa para el desarrollo, y limitar el rol y la intervención del Estado en los mercados para permitir que el sector privado lidere este proceso de mejora estructural. Respecto al planteamiento del profesor Lin, es relevante para República Dominicana la noción de que los Estados deben identificar industrias y sectores en los cuales su país tiene una ventaja comparativa, e incentivar el desarrollo de estos a través de políticas públicas que tengan este norte. Nuestro país lo ha hecho con el turismo y las zonas francas, pero debemos replicar este éxito en otras áreas de la economía para que continuemos creciendo.
Igualmente, de la tesis del profesor Lin debemos enfatizar para nuestro país que el hecho de que el sector privado ha sido el principal impulsor del crecimiento económico con el respaldo del sector público encaja bien con su propuesta a modo general. Sin embargo, no hemos vencido la “trampa del ingreso medio”, algo que el profesor Lin desarrolla muy bien y sobre lo cual disertó el economista Raúl Feliz en el reciente Foro Económico elDinero, y quizás es el principal desafío de nuestro desarrollo a corto y mediano plazo.
También es de importancia para nuestro país el planteamiento de que los Estados deben tener políticas robustas de apoyo a la industria local. Lin cita que parece haberse convertido en “mala palabra” hablar de industrialización, pero que para los países de mediano ingreso, el camino de tecnificación y creación de valor a través de la industria es esencial, una lección que a veces parece ser olvidada por los gobernantes. La industria local es clave; su desarrollo, una meta primordial. Quizás, como el profesor Lin tiene un historial de trabajo en un lugar como el Banco Mundial, el enfoque en un rol activo del Estado -sin menospreciar al sector privado- se pudiera conceptualmente entender aunque no compartir en su totalidad. No queda duda de que el sector privado debe liderar el desarrollo económico. No obstante esta pequeña crítica, el libro contiene muchas ideas de interés para aquellos interesados en la teoría económica del desarrollo, y es una lectura recomendada.





