El manejo eficiente del agua y la modernización de los sistemas de riego son factores determinantes para elevar la productividad agrícola en República Dominicana, en un contexto donde persisten limitaciones en el aprovechamiento del recurso hídrico, afirmó el presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez.
El dirigente agroempresarial señaló que, pese a la disponibilidad hídrica, una parte importante de este recurso no se conserva adecuadamente debido a la falta de infraestructura. “El país tiene abundancia de agua, pero el desafío es preservarla”, dijo el exministro de Agricultura. “Una parte importante de ese recurso se pierde porque no contamos con suficientes mecanismos para almacenarla”, agregó.
Benítez explicó que la agricultura concentra alrededor del 80% del uso del agua en el país, lo que evidencia la necesidad de fortalecer tanto la infraestructura de riego como las prácticas de manejo en el campo. En ese sentido, subrayó que persisten niveles significativos de ineficiencia en los sistemas de conducción, donde los canales de tierra generan pérdidas antes de que el recurso llegue a las áreas de cultivo.
Ante este panorama, durante el panel-conferencia “Logros, metas y desafíos de la tecnificación del riego”, desarrollado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), planteó la necesidad de modernizar la infraestructura mediante el recubrimiento o entubado de canales.
Asimismo, propuso impulsar la construcción de nuevas presas y embalses que permitan almacenar el agua que actualmente se desperdicia, especialmente tras eventos de lluvias intensas.
Expansión de riego
El presidente de la JAD explicó que el país cuenta con aproximadamente 11 millones de tareas agrícolas con potencial de riego, de las cuales solo cerca de la mitad dispone actualmente de sistemas instalados.
Esto implica que unas 5.5 millones de tareas aún podrían incorporarse a esquemas de irrigación, lo que requeriría una inversión significativa. No obstante, aseguró que estos recursos se recuperan mediante el aumento de la producción y la disponibilidad de alimentos.
En ese contexto, destacó que una de las principales zonas productoras de plátano del país, ubicada en el Cibao Central, entre La Vega y San Francisco de Macorís, depende en gran medida de las lluvias, lo que limita la estabilidad de la producción.
“En esa zona, el agricultor depende de la lluvia. Si no llueve, no produce. Y estamos hablando del principal cuadrante productor de alimentos básicos”, manifestó.
También, denunció que algunos canales de riego existentes han sido ocupados por construcciones informales, lo que limita su funcionamiento.
Por ello, subrayó la necesidad de aplicar la ley de ordenamiento territorial para evitar la conversión de tierras agrícolas fértiles en áreas urbanizadas.
Agregó que mejorar la gestión del agua en el país requiere una visión de largo plazo que combine inversión en infraestructura, capacitación de los productores y políticas públicas orientadas a garantizar la sostenibilidad del sector agropecuario.











