Este lunes, 20 de enero, ocurrió lo que hubiese parecido impensable: un expresidente, convicto por diversas alegadas violaciones a la ley, fue nuevamente inaugurado como presidente de los Estados Unidos. Pero como ya sabemos del primer cuatrienio de Donald Trump, así como los cuatro años que le siguieron en su condición de pasado presidente y luego candidato presidencial, nada es “business as usual” y representa una ruptura respecto al status quo cotidiano.
Ahora bien, como República Dominicana, ¿qué podemos esperar de una segunda gestión presidencial de Donald Trump? Independientemente de cualquier consideración personal o preferencia respecto al recién inaugurado presidente de los Estados Unidos, la realidad es que durante su primera gestión (2017-2021), se puede decir que nuestro país tuvo un buen desempeño y una acogida positiva en el seno de la administración estadounidense.
Si bien es cierto que el presidente Biden también demostró una cálida acogida con el presidente Abinader, no es menos cierto que desde el punto de vista económico, la administración anterior fue beneficiosa para nuestro país. Y se vislumbra que la nueva gestión presidencial de Trump también tendrá favorabilidad hacia nuestro país; dice mucho que en su audiencia de confirmación, el designado canciller, Marco Rubio, se refiriese directamente a República Dominicana, reconociendo los desafíos que tenemos y también alabando el buen manejo de nuestra economía y relaciones internacionales.
En este mismo sentido, el hecho de que el presidente Trump haya propuesto una embajadora en la República Dominicana con antelación, igual que lo hizo durante su primer mandato, es una buena señal de que tendremos un canal diplomático abierto.
Fue lamentable que durante los cuatro años de Biden, nunca fue confirmado un embajador estadounidense en nuestro país, recayendo la representación diplomática de nuestro principal socio comercial y aliado cultural en los funcionarios de la embajada, que aunque realizaron su labor de manera hábil, no tienen la misma categoría que un embajador confirmado por el Senado.
Un elemento que puede ser de preocupación es el giro proteccionista o contrario al comercio internacional que ha manifestado el presidente Trump durante la campaña y la transición presidencial. Aunque no ha ido dirigido hacia países como el nuestro, que de hecho tienen un déficit comercial con esa nación, y se pudiera argüir que en la medida en que se constriña el intercambio entre los Estados Unidos y otros países, el nuestro se pudiera beneficiar, no deja de ser el caso de que el libre comercio internacional trae beneficios para todos los involucrados.
Otro aspecto que genera preocupación o, al menos, curiosidad, serán los planes de la nueva administración estadounidense frente al Canal de Panamá. No obstante cualquier desenlace en ese caso, también queda claro que hay un marcado interés por la política exterior dirigida a Latinoamérica.
El presidente Trump ha sido una figura controvertida, que genera pasiones y opiniones encontradas. Debemos pausar y analizar sin apelar a los aspectos emotivos su política exterior y, en particular, la dirigida a nuestro país. Entendemos que aunque pueden haber desafíos, y de seguro habrán sorpresas, también se nos presentan importantes oportunidades que debemos estar listos para capitalizar como país.











