La situación en las calles de Santo Domingo ha llegado a niveles insoportables debido, entre otras razones, a las obras en el kilómetro 9 de la autopista Duarte y la mala coordinación en la línea 2C del metro.
Un trayecto que anteriormente tomaba 15 minutos, ahora puede demorar más de una hora, lo que convierte el día a día de los ciudadanos en un verdadero infierno.
El tránsito caótico no solo provoca retrasos en las actividades cotidianas, sino que también aumenta el estrés y la frustración de los conductores y peatones.
Las obras en curso y la falta de planificación y coordinación agravan aún más el problema, afectando la calidad de vida de los habitantes.
Es crucial que las autoridades tomen medidas inmediatas para solucionar esta situación y mejorar la movilidad urbana, devolviendo así un poco de normalidad a las vidas de los dominicanos.










