Es común analizar la rentabilidad de empresas locales al compararla con la rentabilidad de empresas ubicadas en otros países alrededor del mundo; pero, la pregunta que más se repite es ¿cómo puedes comparar mis resultados financieros con esas otras empresas que ni siquiera operan en la misma economía que nosotros?
Lo primero por aclarar es que esta no es una práctica local. El Régimen de Precios de Transferencia, como lo conocemos, es una metodología adoptada por los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y, aun cuando cada país cuenta con su propia legislación, el punto de partida son las guías emitidas por esa entidad.
Segundo, para llegar a aplicar una metodología de análisis tan indirecta como valida, la rentabilidad de una empresa o transacción utilizando indicadores de rentabilidad a nivel operativo y con comparables externas (información financiera de empresas en otros países) hay que descartar muchas variables. La cosa es que, siendo una metodología, aplicarla te lleva a unos resultados que no son definidos por el asesor; más bien, la disponibilidad, calidad y cantidad de información van trazando la ruta.
La legislación local pone énfasis en un orden de prelación para elegir el método más adecuado a la hora de analizar una transacción. La regla es que se use el más directo basado en el precio, y luego ir a los menos directos analizando márgenes brutos y finalmente márgenes operativos. Asimismo, el uso de las comparables (la operación no controlada con la cual nos vamos a comparar) también tiene su regla.
Siempre que exista una comparable interna (aquella que proviene de la misma empresa bajo estudio o de alguna de sus vinculadas) tiene preferencia sobre las comparables externas (aquellas que se obtienen de terceros, informaciones públicas o de bases de datos). Si finalmente se decide, luego de agotar los pasos para seleccionar el método y el tipo de comparable, que el análisis estará basado en comparar el margen de operación con empresas del mercado, es sabido que en República Dominicana no existe información amplia de compañías públicas.
Esto lleva a la utilización de bases de datos para identificar las empresas que cumplan con los criterios de comparabilidad para entonces proceder a armar el modelo económico y finalmente el rango intercuartil. Esas empresas podrían estar ubicadas en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, India, China u otros países. Pero ¿cómo es posible comparar los resultados de una empresa local con empresas que operan en economías tan diferentes o que tienen tamaños muy distintos a la empresa local?
Fácil, utilizando una lógica muy simple, si te dedicas al mismo negocio, tu estructura de ingresos, costos y gastos debe ser similar. De esta forma, es sencillo comparar porcentajes ya que, más o menos, mantienen similitudes. Además, por eso la comparación se hace agrupando tantas empresas como sea necesario, para suavizar diferencias, más aún cuando se aplica el rango intercuartil.
También es posible aplicar ajustes en la información financiera para suavizar diferencias por tipo de moneda e inflación que interfiera en los resultados por operar en distintos países. Al final, el análisis de precios de transferencia se basa en qué tan bien documentado esté y como se pueda defender cuál es el mejor análisis posible. Las diferencias de criterio siempre pueden ocurrir.











