Durante la última década, el déficit del sector eléctrico ha sido una de las principales cargas financieras del Estado dominicano; y es que, más allá de los apagones, la pérdida energética implica un sacrificio financiero constante para el Gobierno, ya que en promedio, del 1% al 3% del producto interno bruto (PIB) debe ser financiado cada año solo para poder cubrir la diferencia entre lo que cuesta generar energía y lo que efectivamente se cobra, lo que se traduce a que este subsidio represente entre el 40% y el 50% del déficit del Gobierno central.
Solo en los últimos cinco años, el subsidio eléctrico ha crecido a una tasa promedio del 18% anual, representando más de RD$698,000 millones desde 2004. Para 2025, podemos estimar que este subsidio supere los RD$87,000 millones, una cifra que pone mucha presión sobre las finanzas públicas y limita a la inversión en salud, educación e infraestructura.
Ante este panorama, y partiendo de la experiencia que tenemos en diversificar proyectos de inversión a través de distintos vehículos jurídicos y financieros, podemos atrevernos a proponer lo que sería la decisión más estratégica en la historia económica del país sobre la materia: constituir un “Fideicomiso público para el desarrollo de presas hidroeléctricas”.
Este Fideicomiso sería el vehículo institucional ideal que actuaría como mecanismo para diseñar, financiar, desarrollar y operar los proyectos de mayor envergadura en generación de energía hidroeléctrica, solar, eólica y de almacenamiento, con el objetivo de diversificar la matriz energética nacional y reducir progresivamente el déficit eléctrico.
La estructura del Fideicomiso incluiría:
• Cesión de flujos de recursos existentes de proyectos hidroeléctricos.
• Capacidad de Emisión de Valores de Oferta Pública por hasta RD$70,000 millones, con posibilidad de extenderse hasta los RD$90,000 millones, para el desarrollo de proyectos.
• Administración independiente con una Dirección Ejecutiva y un Consejo Técnico especializado mixto (Estado y sociedad civil).
¿Cuáles serían los planes del Fideicomiso con el dinero levantado?
Partiendo de los RD$70,000 millones, el Fideicomiso podría ejecutar los 2 proyectos hidroeléctricos más grandes del país (Artibonito y Las Placetas), y el eólico más grande del Estado dominicano (Tierra Nueva), que aportarían energía limpia y confiable al sistema.
Alcanzando el monto máximo de RD$90,000 millones, se podrían sumar hasta 15 proyectos adicionales de energía solar y eólica, permitiendo una diversificación real del parque energético nacional y una transición efectiva.
En total, podríamos estar generando más de 650 megavatios (MW) de energía limpia, lo que representa una fracción significativa de la demanda nacional.
Para ponerlo en perspectiva: Punta Catalina, el principal proyecto energético del país generando 345 MW, y, partiendo de la combinación de esta planta con los proyectos del Fideicomiso, tendríamos como resultado un efecto transformador sobre la oferta eléctrica y la dependencia estatal del subsidio.
La creación de este Fideicomiso pudiera representar una oportunidad única para transformar el déficit en inversión, el subsidio en sostenibilidad, y la dependencia energética en soberanía, en vez de seguir apagando incendios presupuestarios año tras año con endeudamientos sin una fuente clara de repago, podemos, por primera vez, encender una ruta clara hacia un sistema eléctrico robusto, diversificado y financieramente sano.
El momento es ahora y la herramienta ya existe, solo hace falta decisión.





