La crisis de agua en el Gran Santo Domingo, que abarca el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, se ha convertido en un problema crónico, persistente y sin solución definitiva a la vista.
Lo que sufren los habitantes de Ciudad Juan Bosch, Pantoja, Los Hidalgos, Alta Vista, Madrid, Don Gregorio, Palma Real y otros sectores del kilómetro 14 de la autopista Duarte pone en evidencia la falta de inversión.
A pesar de la que la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) asegura que produjo 161.4 mil millones de galones en 2024, para un promedio diario de 440.9 millones, la escasez obliga a ciudadanos a comprar camiones de agua, cuyo costo ronda los RD$2,500.
Luego de las recientes protestas de residentes en Ciudad Juan Bosch, tras el colapso del sistema de suministro, que incluso obligó al ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, a visitar la zona, otras zonas han sufrido por la falta del líquido.
En lo particular, y lo digo con conocimiento de causa, estoy dudando de la capacidad de gestión e intención del director de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Fellito Suberví, de mejorar el servicio de agua potable a todos por igual.
No sé si su decisión se debe a resentimientos personales (que no lo dudo) o una incapacidad en la gestión al frente de esa tan importante institución. Esta situación me lleva a poner en agenda una serie de investigaciones respecto a la ejecución presupuestaria, a fin de verificar cuáles son las prioridades de Fellito, como cariñosamente le dicen todos.
Las quejas de los vecinos del Residencial Los Hidalgos, en kilómetro 14 de la autopista Duarte, por falta de agua, luego de años sufriendo y esperando una solución, no se hacen esperar.
La incapacidad de gestión en la CAASD se da en dos vertientes: en Operaciones y en Comercial. Por un lado, no se ve una coordinación ni planificación coherentemente con los objetivos de esa institución, que debe ser el de suministrar agua de calidad y constante a la población.
El área Comercial, por su lado, con los pertinentes levantamientos con el apoyo de otras áreas operativas, debe ser más proactiva en la formalización de clientes y luego, por supuesto, en el cobro del servicio.
Quizá hay dos puntos más que debo mencionar aquí: lo que sucede en la CAASD, por su ineficiencia, no es más que el reflejo de la incapacidad genética del Estado de no buscar la rentabilidad. Y por el otro: empleados desmotivados o son poco a nada intención de lograr rentabilidad, ya que, de todos modos, su salario está garantizado.
Aquí entra el juego paternalismo estatal, el cual suple y suple sin distinción y sin condición. La CAASD debería ser una institución rentable, la cual debería generar algún tipo de utilidad al Estado.
Habría que preguntarse cuánto invierte la CAASD en obras de infraestructura por cada peso que destina al pago de nómina. Pero este es un tema para tratarse más adelante.











