El Estado está compuesto por sus ciudadanos, la Constitución, las leyes y sus instituciones. En el territorio bajo su dominio deben garantizarse derechos fundamentales: salud, seguridad, libertad de tránsito, de empresa y de expresión. Y cuando se vive en democracia, esto cobra mayor relevancia para todos, sin excepción.
Ocupar un cargo es pasajero. No importa si eres ministro, director, regidor, legislador o Presidente de la República. Si ahora eres un regidor y te crees el cuento de que lo serás para siempre, o ministro, con ínfulas incluidas, hay que hacer una pregunta válida: ¿Y cuando llegue a ser Presidente, porque lo será? Cuando un agricultor siempre auyamas, cosecha auyamas.
Un ser humano no deja serlo porque ocupe una posición socialmente superior. No es lo que tienes o haces, ni lo que aspires a ser; la cuestión es lo que realmente eres y proyectas.











