Desde su llegada al poder, el presidente Luis Abinader se vendió como una persona cercana a la población, a los periodistas, abierto y transparente, dispuesto a responder preguntas y a hacer las aclaraciones debidas de manera directa y personal.
De ahí la idea de establecer una rueda de prensa semanal que, debido a su surgimiento durante la campaña electoral reeleccionista de 2024, fue calificada como un mecanismo de propaganda desde el Palacio. Sin embargo, el propio mandatario se ocupó de aclarar que sería una rueda de prensa constante y que se extendería durante todo su mandato, no solo en la campaña.
Y así fue, hasta que surgieron las malas noticias desde las entrañas del gobierno. Escádalos de corrupción y otros malestares han reducido la popularidad particular de Abinader y esto parece que lo ha motivado a cambiar de actitud. Ahora, en lugar de un Presidente cercano, se torna lejano. Tanto así, que hasta LA Semanal abolió.











