El desarrollo de un modelo de “home port” o puerto base para cruceros representa una oportunidad estratégica para que República Dominicana fortalezca su industria turística, incremente la captura de valor económico y diversifique su oferta más allá del tradicional turismo de sol y playa.
Así lo afirmó Huáscar A. Jiménez, economista y presidente del Centro de Estudios de Turismo y Desarrollo Local (Cetdel), quien señaló que el país ya ocupa posiciones de liderazgo regional en la industria de cruceros, aunque enfrenta el desafío de transformar ese crecimiento en desarrollo sostenible y en una mayor integración económica local.
“El turismo de cruceros no es solo una tendencia. Es una disputa estratégica por capturar más valor en el Caribe. República Dominicana ya es uno de los líderes regionales en la recepción de cruceristas, pero el verdadero reto no es recibir más barcos, sino convertirnos en un verdadero home port”, expresó Jiménez.
Según el análisis presentado por Cetdel, el turismo de cruceros movilizó más de 34 millones de pasajeros en 2024 y generó alrededor de US$98,000 millones a nivel mundial y generado 1.8 millones de empleos, consolidándose como uno de los segmentos de mayor dinamismo dentro de la industria turística internacional.
En el caso de República Dominicana, indica que entre 2019 y 2023 el país pasó de recibir 1.1 millones de cruceristas a 2.77 millones, para un crecimiento de 151%, mientras que la llegada de buques aumentó de 523 a 922 embarcaciones.
Asimismo, el gasto promedio por crucerista alcanzó los US$101.8 en 2024, equivalente al 60.7 % del gasto diario del turista internacional tradicional, lo que evidencia un amplio margen para elevar los ingresos mediante una mayor integración de servicios locales.
Al citar datos de la Florida Caribbean Cruise Association (FCCA), Jiménez destacó que República Dominicana ocupa actualmente el tercer lugar en la recepción de cruceristas y en generación de empleos vinculados al sector; el quinto lugar en gasto promedio por pasajero; el tercer lugar en contribución económica total y el segundo lugar en gastos realizados por líneas de cruceros.
El informe “Home port de cruceros en República Dominicana: oportunidades, riesgos y lineamientos de políticas públicas”, señala que el modelo de “home port” permite un mayor impacto económico que los puertos de tránsito tradicionales, debido a que los pasajeros permanecen más tiempo en el destino y demandan servicios adicionales como hospedaje, gastronomía, transporte y logística.
Detalla que mientras un crucerista en tránsito gasta entre US$90 y US$115 diarios y permanece entre seis y diez horas en el país, un pasajero que inicia o finaliza su viaje en un home port puede gastar entre US$172 y US$220 diarios y permanecer entre uno y dos días.
Jiménez explicó que este modelo puede generar nuevas oportunidades para pequeñas y medianas empresas vinculadas al transporte, excursiones, comercio y restauración, además de impulsar empleos para jóvenes y mujeres.
Sin embargo, advirtió que el crecimiento acelerado del sector también puede generar presión sobre los servicios públicos, congestión urbana, encarecimiento de zonas portuarias y tensiones sociales si no existe una adecuada planificación territorial. “El debate no es si el país debe crecer en cruceros, sino qué modelo turístico queremos construir: uno de enclave o uno que genere desarrollo local sostenible”, sostuvo.
Retos ambientales y sostenibilidad
El estudio también advierte sobre los impactos ambientales asociados a la industria de cruceros, entre ellos emisiones de gases contaminantes, generación de residuos sólidos y presión sobre ecosistemas costeros.
No obstante, destaca que la industria ha avanzado hacia el uso de combustibles más limpios, mayor eficiencia energética y sistemas de electrificación en puertos, conocidos como shore power, que permiten reducir emisiones mientras las embarcaciones permanecen atracadas.
Como referencia, el documento menciona la experiencia del Puerto de Barcelona, donde la combinación de tecnología, regulación e incentivos ha contribuido a disminuir significativamente la contaminación local y mejorar la gestión de residuos.
Propuestas de política pública
En el documento Jiménez plantea varios lineamientos para garantizar que el desarrollo del home port contribuya de manera sostenible a la economía dominicana, entre ellos fortalecer los encadenamientos productivos con proveedores y pymes locales; implementar regulaciones ambientales más estrictas; e impulsar infraestructura portuaria sostenible y sistemas de movilidad urbana eficientes.
También propone planificar la distribución territorial de visitantes, garantizar la inclusión de comunidades locales en la cadena de valor y mejorar la coordinación entre autoridades turísticas, ambientales y portuarias.
El presidente de Cetdel subrayó que el éxito del modelo dependerá de políticas públicas capaces de equilibrar crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y bienestar social, convirtiendo al turismo de cruceros en un verdadero motor de desarrollo para República Dominicana.












