Estados Unidos ha acusado a China de causarle pérdidas multimillonarias y de empleos mediante el transbordo, a través de más de 40 países, de las mercancías que exporta para eludir los aranceles de Washington, práctica que el presidente Donald Trump quiso frenar con la batería de gravámenes “recíprocos” que desplegó en abril del año pasado.
La Casa Blanca sostiene en un informe llamado “La Gran Estafa del Transbordo (‘Transshipment’)” publicado este jueves, que EE.UU. pierde “decenas de miles de millones de dólares y cientos de miles de empleos” debido a esta práctica, que consiste en opacar el verdadero origen de los bienes que se exportan, enviándolos a través de terceros países que ofrecen condiciones comerciales más favorables, entre ellas aranceles estadounidenses más bajos.
EE.UU. estima que el volumen anual de mercancías transbordadas tiene un valor que oscila entre los US$40,000 y los US$303,000 millones y calcula que, en un “escenario central” de US$75,000 millones, pierde entre US$19,000 y US$26,000 millones en ingresos federales y unos 450,000 empleos, al tiempo que su PIB se reduce en entre US$113,000 y US$150,000 millones.
Según el documento, “gran parte” de esta actividad involucra a productos cuya procedencia real es China, con más de 40 jurisdicciones actuando como puntos de transbordo, entre ellas algunos de los principales socios comerciales de Washington, como México y Canadá, además de varios países del Sudeste Asiático, a los que atribuye un papel especialmente relevante.
En los puntos de transbordo, las mercancías son sometidas a modificaciones parciales en distintas etapas de la cadena de valor, antes de ser exportadas a Estados Unidos, presentadas como originarias del tercer país.
La Casa Blanca cita el caso de Camboya, “microcentro de producción” donde insumos chinos reciben, dice, costura, etiquetado, embalaje o inspección antes de ser exportados bajo documentación camboyana; y de Malasia, “puerta de enlace marítima” desde la que mercancías chinas, apunta, se reexportan con nueva documentación.
Trump quiso frenar esta práctica mediante acuerdos comerciales negociados tras imponer su batería de aranceles a prácticamente la totalidad de socios comerciales de Washington.
En el caso de Vietnam, considerado por analistas “la fábrica de China” por la importante deslocalización que recibe del gigante asiático, fijó gravámenes del 20% y advirtió que estos se duplicarían si se detectaba ‘transshipment’.
El informe se publica antes de que el presidente chino, Xi Jinping, se reúna previsiblemente en septiembre con Trump en EE.UU., tras la cumbre de mayo en Pekín, con el pulso comercial y tecnológico como principal escollo de las relaciones bilaterales, a pesar de la tregua comercial pactada en octubre en Corea del Sur.







