Al menos 1,408 personas fueron asesinadas y otras 656 resultaron heridas en Haití durante el segundo trimestre de 2026, según un informe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh) publicado este martes, que alerta sobre el agravamiento de la violencia en el país.
“Estas cifras muestran que la población sigue pagando un tributo inaceptable a la violencia”, afirmó el representante especial del secretario general de la ONU en Haití y jefe de la Binuh, Carlos Ruiz Massieu, quien llamó a mantener la protección de la población en el centro de los esfuerzos para restablecer la seguridad.
La violencia se concentró especialmente en la llanura del Cul-de-Sac y varios barrios de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, donde los enfrentamientos entre bandas por el control territorial y de fuentes de ingresos ilícitos dejaron 463 muertos y 256 heridos.
En esas zonas también se documentaron al menos 176 casos de violación, mientras que más de 18,000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y fueron suspendidos servicios esenciales como la atención sanitaria y la educación.
Las bandas continuaron expandiéndose fuera de Puerto Príncipe, especialmente en el departamento de Artibonito, donde perpetraron ataques contra localidades, residentes, miembros de grupos de autodefensa y agricultores, y por primera vez se registraron incursiones armadas en Séguin, en el Sudeste del país.
Los ataques de las bandas representaron el 55% del total de personas asesinadas o heridas durante el trimestre. Además, al menos 81 personas fueron secuestradas, frente a 57 en los tres meses anteriores.
La Binuh documentó asimismo al menos 796 víctimas de violencia sexual relacionada con las bandas, de las cuales 772 eran mujeres y 23 niñas. No se ofrece información sobre el caso restante.
El 87 % de estos casos correspondió a violaciones colectivas, según el informe.
Operaciones de seguridad
Más del 40% de las personas asesinadas o heridas durante el trimestre fueron víctimas de operaciones de las fuerzas de seguridad contra las bandas, algunas de ellas realizadas con la participación de una empresa militar privada extranjera mediante drones explosivos, de acuerdo con la ONU.
Entre las víctimas de estas operaciones había al menos 95 personas que no tenían vínculos con las bandas. Nueve de ellas, incluidos seis niños, murieron o resultaron heridas en operaciones en las que se utilizaron drones explosivos.
La Binuh registró además 14 casos de presuntas ejecuciones sumarias o intentos de ejecución sumaria en los que estuvieron involucrados miembros de la Policía Nacional de Haití, aunque señaló que esta cifra supone una reducción significativa respecto al mismo período de 2025, sin más precisiones.
Los grupos de autodefensa fueron responsables de cerca del 5% de los homicidios y lesiones registrados, principalmente contra miembros de bandas, personas acusadas de colaborar con ellas o individuos sospechosos de cometer delitos.
Ante esta situación, la ONU llamó a mantener a Haití en la agenda internacional y acelerar el despliegue completo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, siglas en inglés).
También instó a las autoridades haitianas a poner en marcha las primeras investigaciones de los tribunales especializados en crímenes de masas, incluidos los de violencia sexual, y delitos financieros.
La BINUH recordó que el uso de la fuerza letal por parte de los cuerpos de seguridad debe ajustarse al derecho internacional de los derechos humanos, y pidió avanzar en la verificación de antecedentes de los agentes policiales, y reforzar los programas de prevención, desvinculación y reinserción de niños involucrados en las bandas.









