[dropcap]L[/dropcap]a semana pasada ofrecimos detalles sobre el intercambio comercial de República Dominicana con Estados Unidos, que es nuestro principal socio en materia de compra y venta de bienes, aunque con una balanza comercial muy negativa para esta nación.
Ahora corresponde hablar sobre el intercambio comercial entre Haití y República Dominicana, segundo cliente más importante para las exportaciones dominicanas, con la ventaja de que se trata de una balanza favorable a este lado de la isla en una proporción de 95 a 5.
Sin embargo, esa posición favorable se ha visto afectada en gran medida por el débil accionar de República Dominicana en la procura de solución a conflictos con el vecino país. Incluso, cuando se revisan las trabas comerciales impuestas por Haití a productos dominicanos en los últimos años, se observa que se mantienen vigentes, aunque más en el papel que en la realidad, pues no se cumplen completamente.
Haití mantiene la veda a los huevos, pollos, frutas y vegetales dominicanos. También mantiene la medida de impedimento parcial de entrada de mercancías por la vía terrestre y la limitación a productos envasados en recipientes de plástico que afectan el medio ambiente.
Por esas y otras razones, el año pasado las exportaciones de República Dominicana hacia Haití sufrieron un desplome de -20.5% en comparación con lo exportado en 2015.
La Dirección General de Aduanas (DGA) acaba de publicar sus informes estadísticos sobre las exportaciones dominicanas hacia Haití. Esas estadísticas se clasifican en tres renglones: Nacionales, de Zonas Francas y Otras.
De acuerdo con estadísticas de la DGA, en 2015 las exportaciones dominicanas hacia Haití sumaron US$1,000.5 millones, divididas en (nacionales US$484.1 millones, de zonas francas US$456.6 millones y otras US$59.8 millones).
Pero el año pasado, las ventas de bienes dominicanos a Haití apenas alcanzaron los US$799 millones, distribuidos en (nacionales US$412.1 millones, de zonas francas US$325.5 millones y otras US$61.4 millones).
Lo anterior indica que si bien la relación comercial de República Dominicana con Haití es favorable a este lado de la isla, porque las importaciones nuestras desde allá apenas llegan a US$50 millones (2015), los resultados más recientes muestran una preocupante caída de -20.5%, equivalentes a US$201.5 millones el pasado año 2016.
Pero como en República Dominicana no existe un registro estadístico riguroso ni uniforme, muchas veces es preciso recurrir a cifras de organismos internacionales para hacer las comprobaciones más adecuadas en términos de los montos de exportación publicados.
Esto es debido a que muchas veces el Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD) ofrece cifras de exportación distintas a las que publica la Dirección General de Aduanas, y las de esas dos entidades, a su vez, también resultan con diferencias ante los montos que publican el Banco Central y también la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Por eso, para hacer este análisis recurrimos a las publicaciones estadísticas de Trade Map, a los fines de comprobar si las cifras de Aduanas coinciden con las de ese organismo internacional de medición del comercio mundial.
Efectivamente, para el año 2015 Trade Map informa que las exportaciones dominicanas hacia Haití sumaron US$1,012.1 millones, un monto muy parecido a los US$1,000.5 millones que publica Aduanas.
Las cifras correspondientes al pasado año 2016 todavía no han sido publicadas por Trade Map, pero con la coincidencia parcial de los valores de 2015 se tiene una idea aproximada de la realidad de los montos publicados hasta ahora.
La caída de las exportaciones dominicanas hacia Haití el pasado 2016 es una continuación del descenso que muestran las ventas locales a esa nación en los últimos años.
Tradicionalmente, las exportaciones dominicanas hacia Haití rondan los US$1,100 millones anual, un poco más o un poco menos, pero ese es el promedio.
Las cifras de referencia corresponden a las exportaciones registradas, lo cual no incluye los montos de exportación informal desde República Dominicana hacia Haití, sobre las que algunos analistas se atreven a especular que podrían ser similares a los que se registra de manera formal.
Lamentablemente, este último dato se queda en la especulación, pues no es posible contabilizar el intercambio comercial informal (contrabando incluido) entre dos naciones que comparten una misma isla y adolecen de controles efectivos en sus respectivas aduanas.










