La industria logística enfrenta una transformación impulsada por la inteligencia artificial, pero el principal reto no solo radica en adoptar nuevas tecnologías, sino en fortalecer los procesos, mejorar la calidad de la información y desarrollar el talento humano capaz de aprovecharlas, afirmó Juan Jaramillo, director de Operaciones Caribe de London Consulting Group.
Jaramillo, quien cuenta con 18 años de experiencia dentro de la firma y una década liderando proyectos en República Dominicana, participó como expositor en el evento “La nueva era de las operaciones logísticas”, organizado por la Asociación Dominicana de Centros y Operadores Logísticos (Asologic), en alianza con London Consulting Group, en el Salón Empresarial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).
Durante su intervención, destacó que el crecimiento del sector logístico requiere avanzar simultáneamente en la promoción internacional del país y en el fortalecimiento de sus capacidades internas. “Mucha promoción y desarrollo tienen que ir a la par porque si no nos van a ir ganando, digamos, la carrera o nos va a tomar ventaja cuando todo esto empiece a desarrollar con todos los proyectos que tienen a lo interno”, expresó.
El especialista explicó que, aunque clientes y operadores logísticos suelen verse como actores distintos, ambos forman parte de una misma cadena cuyo elemento central no es la infraestructura física, sino el intercambio de información. “Lo que une estas dos cadenas no es el contenedor, no es el camión, no es el almacén. Es información”, afirmó.
Indicó que las operaciones logísticas modernas dependen de la sincronización de datos relacionados con pronósticos de demanda, órdenes de compra, inventarios, tiempos de entrega, estatus de carga y coordinación entre múltiples actores de la cadena de suministro.
Jaramillo señaló que una sola operación puede involucrar más de 10 fuentes de información diferentes y que, pese a la disponibilidad de datos, muchas organizaciones todavía enfrentan dificultades para integrarlos y utilizarlos de manera efectiva para la toma de decisiones. “No es que falte la información. Entonces aquí la pregunta es si nosotros tenemos listo ese dato, está sincronizado y fluye entre los actores para poder tomar las decisiones del caso”, sostuvo.
El ejecutivo advirtió que una de las principales debilidades del sector se encuentra en la planificación y en la capacidad de anticipar la demanda, lo que genera impactos económicos tanto para los generadores de carga como para los operadores logísticos.
Entre las consecuencias mencionó capacidad ociosa, sobrecostos operativos, horas extras, reprogramaciones, recargos por almacenamiento y retrasos en la distribución de mercancías.
“Al final, si quisiéramos resumir en dos bloques principales el efecto que tiene todo esto es: o me sobra capacidad o me faltó. Y en ambos mundos todo esto tiene consecuencias que al final se ven reflejadas en los resultados; tienen un impacto económico”, explicó.
Asimismo, citó estudios que reflejan que, aunque la mayoría de las empresas considera positiva la relación entre clientes y operadores logísticos, persisten importantes desafíos vinculados a la calidad y el flujo de información. “El punto de dolor que existe entre ambos mundos es justamente la calidad y el flujo de información”, afirmó.
Jaramillo también abordó el impacto de estas deficiencias en la productividad laboral. Indicó que gran parte del tiempo de los equipos se destina a buscar datos, reconciliar información entre sistemas y responder urgencias derivadas de una planificación insuficiente.
Explicó que esta dinámica contribuye a jornadas laborales más extensas, sobrecarga de trabajo y mayores riesgos de errores operativos.
En cuanto a la inteligencia artificial, el especialista advirtió que muchas organizaciones están enfocadas en implementar herramientas sin haber definido previamente los procesos donde realmente pueden generar valor. “No se trata de poner inteligencia artificial en todo lado”, enfatizó.
A su juicio, la prioridad debe ser identificar dónde se producen las principales brechas operativas y cuáles decisiones pueden beneficiarse de un mejor uso de los datos y la automatización.
“No se trata de primero vamos a meter la tecnología; primero vamos a bombardear de inteligencia artificial. Una de las primeras respuestas es una decisión operacional”, señaló.
El ejecutivo destacó que los mayores obstáculos para la adopción exitosa de estas tecnologías no son técnicos, sino organizacionales y humanos. Entre ellos mencionó la integración de sistemas heredados, la falta de personal especializado y la necesidad de gestionar adecuadamente los procesos de cambio dentro de las empresas.
“Muchas veces no es la plataforma tecnológica, sino que nos estamos quedando cortos en la inversión en capacitación y desarrollo del talento de la gente que realmente lo tiene que utilizar”, indicó, al citar que el 63% de los desafíos de implementación de la IA proviene de factores humanos, no de limitaciones técnicas.
Sostuvo que la adopción de inteligencia artificial debe estar acompañada de una estrategia integral que combine tecnología, procesos, datos y formación de talento para que las organizaciones puedan capturar los beneficios esperados en productividad, eficiencia y competitividad.
“La pregunta no es dónde vamos a poner la inteligencia artificial, sino dónde estamos tomando tarde las decisiones y qué información necesitamos para tomarlas mejor”, puntualizó.




