La agricultura dominicana necesita adaptar sus cultivos y prácticas de producción a los riesgos del cambio climático, especialmente en las zonas donde la disponibilidad de agua limita la actividad agrícola.
Este planteamiento lo hizo Míriam Guzmán, viceministra de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, quien planteó que cambiar hacia cultivos de menor demanda hídrica puede ser una alternativa para mantener la rentabilidad de los productores.
En una entrevista con elDinero, Guzmán explicó que enfrentar los efectos del cambio climático requiere planificación, conocimiento y capacitación, además de cambios tecnológicos que permitan ajustar la producción a las condiciones de cada territorio.
“De la misma manera que ha habido cambio climático, tendrá que haber también cambio en la tecnología, cambio en el cultivo, cambio en los procedimientos y en las prácticas agrícolas que llevamos a cabo”, sostuvo.
La funcionaria consideró que el campo dominicano puede ser más resiliente si incorpora nuevas variedades, investigaciones y modificaciones en los sistemas de producción. Esto implica revisar qué sembrar, dónde hacerlo y cuáles prácticas permiten aprovechar mejor los recursos disponibles.
Menos presión sobre el agua
Guzmán refirió que las zonas donde existe una fuerte limitación de agua y la perforación constante de pozos no es una solución sostenible, debido al riesgo de salinización de los terrenos.
En esos casos, propuso evaluar cultivos que demanden menos agua y que, al mismo tiempo, puedan ofrecer una rentabilidad adecuada. La alternativa, explicó, sería producir localmente aquello que resulte viable y adquirir otros alimentos en regiones del país donde las condiciones permitan cultivarlos con menor riesgo.
“Simplemente cambiamos a otro cultivo de menos demanda, tal vez más rentable y que nos permita tener el dinero suficiente para comprar el arroz de otra región del país en donde sea menos riesgoso su producción”, indicó.
Este planteamiento supone ajustar las decisiones agrícolas a las condiciones ambientales de cada zona, en lugar de mantener cultivos que requieren recursos que el territorio no puede garantizar de forma sostenible.
Planificación y conocimiento
Para la viceministra, la adaptación climática no consiste en eliminar todos los riesgos, sino en conocerlos y tomar decisiones que reduzcan su impacto sobre la producción.
“Protegernos del cambio climático no es fácil, o sea, no es posible. Lo que tenemos es que asumir los riesgos que esto implica, con buena planificación, con un buen conocimiento y capacitación”, expresó.
Guzmán insistió en que la resiliencia del campo dependerá de la capacidad de modificar las variedades sembradas, incorporar investigación y revisar las prácticas agrícolas. Estas medidas, señaló, deben responder a las necesidades de cada territorio y a las condiciones que enfrenta su producción.












