[dropcap]C[/dropcap]omo otras naciones de la región, República Dominicana está en el cruce de importantes flujos migratorios. Un estudio del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que 1.3 millones de dominicanos, cifra equivalente al 12% de los nacionales, viven en el exterior, mientras que el suelo patrio acoge a una población que incluye un 4% de extranjeros.
La investigación del OCDE calcula que “entre los años 1960 y 2010 la salida neta de migrantes superó los 1.2 millones de individuos”. Además, que entre 1990 y 2000 el número de dominicanos residentes en Estados Unidos casi se duplicó, al pasar de 350,000 a 879,000.
La mitad de los dominicanos que se van al extranjero lo hacen en busca de empleo, mientras el 26% trata de reunificarse con familiares que les precedieron en las rutas migratorias y el 10% para proporcionar apoyo económico a los que dejan en el suelo patrio, según el estudio titulado “Interacciones entre Políticas Públicas, Migración y Desarrollo (IPPMD)”, elaborado para la OCDE por el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana (CIES-Unibe) y difundido con el apoyo de la Unión Europea.
“Al mismo tiempo, la inmigración ha seguido siendo un rasgo característico de República Dominicana: se estima que los inmigrantes representan alrededor del 4% de la población. Los inmigrantes haitianos representan el grueso de los inmigrantes en el país, en concreto el 79%”, apunta, al citar estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Al analizar el impacto positivo de la emigración, recuerda que las remesas superaron los US$5,200 millones en 2015, lo que representó, según el Banco Mundial, casi el 8% de la renta nacional de República Dominicana.
El sociólogo Wilfredo Lozano, director del CIES, resalta que el estudio de la OCDE “nos obliga a pensar la migración, ya sea en su entrada o salida, más que como una dificultad, como una oportunidad del crecimiento, del desarrollo”.
Lozano considera que los sectores que, por ejemplo, ven la inmigración como una problemática, asumen el fenómeno de la movilidad de las poblaciones entre países con una visión “torpe”, como la que se impone en gran medida con la presencia de nacionales haitianos.
“La manera torpe en que en este país se ha tratado el asunto (la inmigración haitiana), precisamente sitúa el asunto de la inmigración asumiéndolo, de entrada, sin discusión, como un problema, como una dificultad que el país tiene que enfrentar”, dice.
“Naturalmente que esa visión pequeña, esa visión miope, parte de toda una cosmovisión del Estado nación como una entidad enfrentada y, sobre todo, aislada y distinta al sistema mundial, al resto de países y sobre todo a las articulaciones que hay entre los actores políticos y económicos de la sociedad global”, añade.
El estudio de la OCDE estima en 1,304,493 los dominicanos residentes en el exterior para 2015. Las mayorías están establecidos en Estados Unidos (940,874), España (151,369), Puerto Rico (57,891), Italia (42,743) y Venezuela (14,743).
En cambio, los haitianos dominan la población inmigrante, con 329,281 en 2015, seguido muy de lejos por los estadounidenses (25,814), españoles (7,062) y puertorriqueños (6,083). A estos grupos les siguen los venezolanos, con 5,417 aunque se estima mucho mayor ahora cuando la crisis social y política de su país de origen continúa expulsando migrantes.
Las autoridades dominicanas, sin embargo, tienen la idea de que la presencia de haitianos supera el número que calcula la OCDE tomando en cuenta distintas fuentes. En la rendición de cuentas que presentó al Congreso Nacional el pasado 27 de febrero, el titular de la Dirección de Migración plantea que en el suelo dominicano viven más de 700,000 inmigrantes del vecino país.

El teniente general (r) Máximo William Muñoz Delgado se queja de que, pese a que el Gobierno implementa un Plan Nacional de Regularización de Extranjeros “absolutamente gratuito y con unos requisitos muy blandos, la tasa de ilegales sigue siendo alta, fundamentalmente nacionales haitianos” y de que unos 52,000 extranjeros se encuentran con estatus migratorio vencido.
La rendición de cuentas habla de tres tipos de inmigrantes haitianos indocumentados: el que penetra por la frontera terrestre; el que llega legal a trabajar en uno de los ingenios y al terminar la zafra o antes se escapa (sic) de la plantación para permanecer en el país, y el hijo de inmigrantes que nace aquí.
Muñoz Delgado asegura que el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros en situación irregular tramitó más de 260,000 expedientes, de los que más del 90% son de ciudadanos haitianos.
Recuerda que el país mantiene una frontera “excesivamente permeable”, cuya debilidad en su vigilancia exige sobreesfuerzo de inteligencia. Además, que “para complicar más la situación”, por la línea divisoria entran también cubanos, hindúes y pakistaníes.
Migración aporta “un pequeño bosquejo” de los países con mayor incidencia en cuanto a presencia irregular de sus nacionales en suelo dominicano, en el que, además de Haití, habla con preocupación de Venezuela, Cuba, Colombia y China.
Atribuye la presencia de cubanos a “las privaciones económicas, bajos salarios del sector estatal único empleador autorizado, pocas posibilidades de desarrollo profesional, intención de ayudar a la familia y/o reunirse con ella, no sentirse satisfechos con el sistema socialista y el ideal de que en cualquier país les va a ir mejor”.
Entiende que esas razones convierten al país en un puente para los cubanos que buscan ir a Puerto Rico o a diversas naciones de Europa. “En los últimos tiempos la migración ilegal de origen cubano ha crecido exponencialmente”.
“Su punto de entrada suelen ser las fronteras terrestres, acceder desde Haití habitualmente ayudados por bandas organizadas especialistas en tráfico, y por qué no decirlo, con la connivencia de nacionales dominicanos”, indica Migración.
Sobre Venezuela, dice que sus “dificultades económicas y sociales” y “la lasitud de su gobierno” contribuyen a “un preocupante crecimiento de la entrada de nacionales venezolanos” a suelo dominicano.
“Como consecuencia de la poca capacidad económica de estas personas, las líneas aéreas están vendiendo tickets aéreos a US$50 (y) si a esto unimos que los venezolanos no necesitan visado para entrar en República Dominicana, tenemos el caldo de cultivo creado para una entrada masiva de ilegales”.
Asegura que “la situación es complicada, ya que, al no necesitar visado, los venezolanos acceden por vía aérea adquiriendo su tarjeta de turismo (por US$10) entrando de manera regular. Su permanencia es de un mes y, a partir de ese momento, se mantienen en situación de ilegalidad”.

Advierte que “se está produciendo una especie de efecto llamada que en nada ayuda a República Dominicana”. Además, que “las fuerzas del circuito de seguridad nacional se están encontrando con un preocupante aumento de grupos de delincuentes de nacionalidad venezolana así como un crecimiento de la prostitución en puntos de Bávaro, Punta Cana y el Distrito Nacional”.
¿Amenaza soberana?
“A nadie se le escapa que la migración ilegal de chinos es una amenaza para la soberanía de República Dominicana”, plantea Migración. “El hecho de que China sea una potencia mundial y con una gran población tampoco ayuda”, añade.
Reconoce, sin embargo, la importancia histórica de la colonia china, compuesta sobre todo por comerciantes. “Tampoco a nadie es ajeno que las mafias chinas y la delincuencia organizada representa un problema más para nuestro país. En 2014, después de Haití, el país con más solicitudes de residencias rechazadas por no haber cumplido los requisitos fue China”, indica.
En cuanto a Colombia, a Migración le preocupa que en 2015 República Dominicana y esa nación firmaron un doble acuerdo que elimina el requisito del visado para moverse entre ambos territorios.
“El hecho de que los nacionales colombianos puedan acceder a República Dominicana con la facilidad de la exención de visado ha traído consigo el aumento de ilegales y que el perfil de estos no se ajuste al de persona en búsqueda de trabajo y mejora social”, indica la dependencia oficial.
Plan de regulación
“El estudio de la OCDE tiene la virtud de también demostrar que en el marco de la migración, tanto de la emigración como de la inmigración, hay un conjunto de potencialidades, de posibilidades que permiten afirmar que tenemos que comenzar a ver la migración más como una posibilidad de crecimiento, más como una posibilidad de desarrollo que de bloqueo al desarrollo”, resalta el sociólogo Wilfredo Lozano.
En su rendición de cuentas ante el Congreso Nacional, el Ministerio de Interior y Policía asegura que como parte de la aplicación al Decreto No. 327-13, del 29 de noviembre de 2013, que instituye el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros en situación migratoria irregular en República Dominicana, en 2016 realizó 24,611 llamadas a personas que se acogieron al proceso para informarles sobre la entrega de su carnet. La entidad otorgó 642 naturalizaciones para extranjeros (383 por matrimonio, 221 ordinaria, 36 hijos naturalizados y 2 privilegiadas.
Las naturalizaciones por país de origen estuvieron dominadas por Cuba 119 (18.54%), Colombia 63 (9.81%), España 52 (8.09%), Italia 50 (7.79%), Venezuela 38 (4.92%), Francia 36 (5.62%) y Estados Unidos y Puerto Rico 35 (5.45%).












