Basta caminar por una calle paralela a la avenida Winston Churchill, a la altura de nuevos y lujosos hoteles ubicados en lo que se quiere promover como el “Centro Financiero y Turístico” de Santo Domingo, para notar descuido de las autoridades, tanto de las municipales como de las nacionales.
¿Cómo se explica que las calles aledañas a la Churchill no tengan aceras encementadas para que ciudadanos dominicanos y turistas puedan caminar? Pero también, ¿cómo se explica que las autoridades permitan que esas aceras destruidas sean además ocupadas por negocios que se están estableciendo sin ningún control? ¿Tiene usted alguna duda? Pues, solo como muestra camine un poco (no se arriesgue mucho) por la calle Virgilio Díaz Ordoñez.
No resulta nada estético para el turismo que un destacamento policial ubicado en la avenida opere desde un viejo contenedor. Tampoco, que, al lado de los agentes policiales, los fabricantes de charamicos navideños están estableciendo desde hace meses una plaza irregular y arrabalizada en la acera y en los bordes de una laguna que debería ser manejada como una hermosa área verde bajo el cuidado de la Alcaldía del Distrito Nacional y de los ministerios de Obras Públicas (MOPC) y Medio Ambiente.
Ah… y los viernes. ¿Por qué las autoridades permiten que negocios de venta de bebidas alcohólicas conviertan las aceras de la Churchill, e incluso parte de la avenida reservada al tránsito vehicular, en parqueos improvisados por personas que se entregan a la juerga? ¿Qué turista que visite la capital querrá salir de su hotel a pasear por la Churchill o su entorno bajo este desorden?





