[dropcap]E[/dropcap]vocando sus años dorados, el emblemático hotel Jaragua está a pocos meses de su reapertura, ya no en la pequeña Santo Domingo de los años 40, sino en una gran urbe decidida a tomar una mayor tajada del pastel turístico nacional.
La cadena Marriot, que adquirió el hotel en 1991 invierte US$42 millones en el remozamiento de casi todas las instalaciones, uniéndose al auge hotelero de la capital, con la inauguración, remodelación y construcción de habitaciones desde hace varios años, protagonizada por gigantes mundiales de la hotelería.
Esto podría generar un clima de sobre oferta de habitaciones en Santo Domingo, situación que los ejecutivos del Jaragua no descartan.
El director de Mercadeo y Ventas, José Castillo, confía en la estrategia de su hotel para captar la mayor cantidad de visitantes.
Así que irán a la caza de los turistas de convenciones y congresos, gracias a sus amplios salones, además de los tradicionales huéspedes de negocios y los cada vez crecientes visitantes de placer.
A la búsqueda de la demanda
“Si esperamos pelearnos por los mismos clientes en el mercado, va a haber una sobrepoblación. Nosotros queremos poner el hotel en el mapa de congresos y convenciones y traer gente de manera proactiva a República Dominicana y hacia el mercado de Santo Domingo. Vamos a crear la demanda, no a esperar que venga”, asegura Castillo.
Esta iniciativa del Jaragua coincide con una serie de esfuerzos públicos y privados para impulsar el turismo en la ciudad Primada de América.
Por un lado, el Ministerio de Turismo realiza una intensa remodelación de la Ciudad Colonial, a un costo de US$30 millones, con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
De igual manera, el Estado ha concluido diversas obras de infraestructura vial encaminadas a acortar el tiempo del trayecto entre Santo Domingo y Bávaro-Punta Cana, la zona turística más importante del país, que recibe gran parte de sus visitantes a través de su propio aeropuerto.
Todo enmarcado dentro de una estrategia presidencial que busca sentar las bases para que el país esté listo para atraer y recibir 10 millones de turistas en menos de ocho años.
La oferta de habitaciones en el polígono central ha crecido. Recientemente fueron inaugurados dos hoteles de prestigiosas marcas, JW y Embassy Suites, y se construye otro establecimiento de la cadena Intercontinental. También, los centros comerciales inaugurados en los últimos años vienen a complementar el encanto de Santo Domingo.
Marriot es una cadena con 4,100 hoteles, con una gran base de datos de viajeros frecuentes de todo el mundo (Marriot Rewards), que permiten fidelizar su clientela. De esta forma, los tres hoteles Marriot de Santo Domingo: Courtyard, JW y Renaissance, impulsarán los aprestos citadinos para aumentar la cantidad de visitantes.
“Santo Domingo no puede pretender ser un Punta Cana, pero sí hay que mostrarle al turista que no solo somos arena sol y playa, sino que también somos un destino cultural”. Así, la cadena quiere explotar los tractivos de la ciudad como el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo. “Tenemos mucha historia, mucho buen servicio de los dominicanos y mucho qué contar como cuidad”, dice Castillo.
Es por ello que valora los esfuerzos desprendidos de la sinergia pública y privada encaminada a embellecer el patrimonio cultural de la Ciudad Colonial y su valor histórico.
REMODELACIÓN
La apertura formal del Jaragua está pautada para el próximo 15 de junio, luego de un año de remodelación. El último remozamiento de esta envergadura se realizó hace 14 años, tras los estragos del huracán George.
Se han hecho inversiones en el spa y fitness center, piscina, cocina, las 300 habitaciones y en la remodelación por completo de los 10 salones. Asimismo el lounge y las tres suites presidenciales. También, el Club Jardín, el edificio adyacente a la torre principal, estacionamientos y los jardines.
Cambiaron el concepto de lobby, de manera que la gente tenga la impresión de que el bar y el restaurante están abiertos al público.
“El hotel Jaragua cumplirá con todos los estándares de un Renaissance en cualquier ciudad del mundo”, explica José Castillo.
Una de sus prioridades ha sido la preservación de la esencia del hotel, pues se trata de un ícono de la ciudad de 73 años. Esta remodelación busca poner el edificio acorde con los nuevos estándares internacionales.












