Recientemente el Banco Central informó que la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 2.3% en el período enero-julio de este año, lo cual marca una tendencia acorde con la meta inflacionaria establecida en la programación monetaria de 4% +/- 1. Esto indica que si la inflación termina este año entre 3% y 5% estará dentro de lo planificado.
Lo que no se colocó dentro de lo planificado, al menos en apariencia, fue el nivel de devaluación que mostró la tasa de cambio, es decir, el valor del peso dominicano frente al dólar, alcanzando alrededor de un 11% en los primeros meses de este año para estabilizarse en alrededor de RD$58.50 por US$1.00.
Tanto el nivel de inflación como de devaluación monetaria nos permiten determinar cuán favorable o perjudicar puede ser para nuestros ahorros el rendimiento esperado en el tiempo.
Por ejemplo, suponga que usted tiene un millón de pesos ahorrado en un certificado o bono de la banca o el mercado de valores y que esa inversión le está dando un rendimiento de 8% anual.
Es posible que ese año en cuestión la inflación haya promediado un 3%, mientras que la devaluación monetaria fue de 3.5%, lo cual indica que su ahorro en pesos perdió un valor de poder adquisitivo por el orden de los 6.5%; por lo que, al recibir un rendimiento de 8%, usted obtuvo un rendimiento real de 1.5% (8-6.5).
Sin embargo, puede darse el caso de que en ese mismo período, recibiendo el mismo rendimiento, la inflación fue de 3% y la devaluación monetaria se colocó en 9%, lo cual indica que su dinero bajó en un 12% su poder adquisitivo; por lo que, al recibir un rendimiento de 8%, usted sufrió una pérdida del valor de su ahorro por el orden del 4% (8-12=-4).
Pero esa no es la única forma de apreciar el valor del dinero. También está el cobro que le hace a usted el banco cuando le presta dinero, es decir, la tasa de interés activa. Si la tasa de interés baja, entonces eso se expresa como una reducción del costo del dinero que usted está adquiriendo.
Veamos: Suponga que usted toma un millón de pesos prestado por un período de un año a una tasa de 18% anual. Eso implica que, al término del plazo acordado, usted tendrá que pagar un millón 180 mil pesos, lo que indica que ese préstamo le costó a usted 180 mil pesos.
Pero si, en cambio, usted recibe ese préstamo con una tasa de interés de 9%, transcurrido el plazo usted habrá pagado al banco un millón 90 mil pesos, lo que indica que ese préstamo le costó a usted 90 mil pesos.
Cuando las tasas de interés activas bajan, entonces se está produciendo un abaratamiento del costo del dinero que se recibe en forma de financiamiento, lo cual es positivo para las personas y empresas que demandan esos créditos a los fines de invertirlos para cubrir sus necesidades.
En República Dominicana, gracias a la estabilidad macroeconómica que de los últimos lustros, se ha producido una reducción en el costo del dinero financiado. Esto, incluso, a pesar de que hemos tenido inflación y devaluación monetaria constantes, pero con la diferencia de que esos movimientos han sido moderados.
Puedo poner un ejemplo personal sobre el abaratamiento del dinero financiado: en el año 2001 yo tomé mi primer préstamo hipotecario. Recuerdo que ese financiamiento fue con una tasa de interés de 18% anual.
Luego, en el año 2007 tuve la oportunidad de tomar otro préstamo hipotecario y para esa ocasión la tasa de interés a pagar fue de 15% anual, con igual plazo. Posteriormente, en el año 2018 me tocó solicitar un nuevo préstamo de características similares y la tasa de interés que colocó la entidad financiera fue de 12% anual.
Le aseguro que si me tocara solicitar un financiamiento hipotecario en la actualidad podría obtener una tasa de interés menor al 12%.
Lo anterior indica que con el paso de los años, en el país ha habido un abaratamiento del costo del dinero financiado. Sin embargo, todavía sigue siendo caro.










