El Banco Central de nuestra República Dominicana tiene reservas internacionales por US$11,963.2 millones. La cifra que es holgada tomando en cuenta los requerimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que por lo menos exige que cubran tres meses de importación.
Vamos bien, pero aquí viene el “pero”. ¿Cuál es el costo que debemos cargar para mantener niveles aceptables de reservas, que nos garanticen una especie de “colchón” para responder ante cualquier eventualidad, como sucede con el mercado cambiario?
Ya hemos visto que la depreciación del peso frente al dólar es de aproximadamente un 15% en los últimos dos años, lo que se traduce en menos poder adquisitivo para nuestra moneda, aunque por el otro, por lo menos en teoría, debería hacernos más competitivos.
Por supuesto, la estabilidad económica es una combinación de factores. ¿Podría ser el oro un refugio seguro para que República Dominicana garantice un aumento real de sus reservas internacionales? ¿Es posible que podamos recibir parte de los beneficios de la minería en especie, es decir, en lingotes o barras de oro y ponerlas en nuestras bóvedas del Banco Central? ¿Por qué no hacerlo? Todos sabemos que el oro es un commodity que mantiene su valor en el tiempo y que las proyecciones establecen que seguirá subiendo.
Parece descabellado, pero si miramos esto en el tiempo, dentro de 20 o 30 años tendríamos suficiente oro acumulado y con un mayor valor. Quizá no sea necesario el 50% o 40% de lo que debemos recibir en ingresos producto de la minería; talvez un 15% sería suficiente. ¿Podríamos imaginarnos cuánto es eso dentro de 30 años? Los países, y más en nuestro caso que no dependemos de un aparato productivo fuerte o diversificado, deben pensar en aprovechar sus recursos disponibles pensando en el largo plazo. ¿Ha pensado usted cómo es que nosotros “alimentamos” nuestras reservas internacionales?
Sé que la necesidad de recursos frescos, es decir, liquidez para resolver el día a día, es urgente para el Estado. Sin embargo, creo que nuestra capacidad de ahorro voluntario y planificado, con excepción de los fondos de pensiones de los trabajadores (que no es voluntario), es muy débil.
La cultura del ahorro, que a veces se le critica al ciudadano común, también debería ser una cuestión de Estado, de los gobiernos. ¿Cuánto de nuestras reservas actuales son el equivalente a oro? En 2018 nuestras reservas en oro equivalían a RD$1,175,057,608 y en 2019 a RD$1,466,417,592.
Los números del año pasado no andan distantes, pero lo más importante, sin quizá, es aumentar la proporción de oro en las reservas del Banco Central, sin que esto deba interpretarse con que hemos regresado al patrón oro. De lo que se trata, en todo caso, es de hacer lo que hacen las naciones más poderosas.
El oro no es su referencia para la emisión monetaria, sino un activo que garantiza estabilidad macroeconómica y sirve, por qué no decirlo, para responder a eventualidades. Sólo hay que ver cuánto en reservas en oro tienen Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, China, Japón, Alemania, Venezuela, México, España, Francia, India y Australia. Sólo lo dejo expresado aquí, no se trata de que me hagan caso, sino de explorar posibilidades.










