[dropcap]E[/dropcap]l presidente Danilo Medina acaba de cumplir tres de los cuatro años de gestión para los que ha sido elegido y, de acuerdo con los resultados y las opiniones de analistas, ha llenado, en gran medida, parte de las expectativas que generó con su lema de campaña: “continuar lo que está bien, corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se hizo”.
Pero parece que el mandatario está convencido de que aún le falta mucho por hacer y es la razón por la que ha decidido buscar la reelección presidencial, una acción para la que tiene luz verde gracias a la reciente modificación de la Constitución que reinstauró el derecho a una segunda repostulación.
Continuar lo que está bien
El presidente Medina ha dado continuidad a la estabilidad macroeconómica, con una línea enfocada en el control de la inflación, moderación de la tasa de cambio y facilitación de acceso al crédito.
Ese seguimiento ha sido tal, que el mandatario mantuvo en el Banco Central a las mismas personas que dirigieron la política monetaria en los ocho años de gestión gubernamental de su antecesor Leonel Fernández.
Otra continuación de lo que está bien se ubica en la educación superior, donde se mantienen los programas de becas para estudiantes dominicanos en universidades del extranjero, así como el inglés por inmersión gratuito para estudiantes universitarios en el país.
Medina decidió continuar los trabajos de construcción de la segunda línea del Metro de Santo Domingo, lo cual es un elemento positivo, si se toma en cuenta la gran utilidad que han tenido la primera línea y la segunda, aun sin completar.
Corregir lo que está mal
A pocos meses de llegar al poder el jefe del Estado calificó de “inaceptable” el contrato de concesión de la mina de Pueblo Viejo a la empresa Barrick Gold y logró modificarlo poco tiempo después con resultados favorables para el Estado en la captación de ingresos provenientes de la extracción de oro y plata de esos yacimientos en la provincia Sánchez Ramírez.

En esta gestión el presidente Medina ha sido capaz de detener el creciente déficit fiscal con que operaba el Estado, al punto de bajarlo de 6.5% del producto interno bruto (PIB) en 2012 a 2.8% del PIB al año siguiente.
Sin embargo, esa reducción del déficit fiscal no ha impedido el crecimiento creciente del endeudamiento público, tanto interno como externo, a pesar de que mediante negociaciones de deudas, también ha logrado bajarla como proporción del PIB de 37.2% a 36.5% este año.

El presidente Medina detuvo la mala práctica de incumplimiento de la disposición legal que ordena a las instituciones del Estado contratar con pequeñas y medianas empresas nacionales el 20% de sus compras y contrataciones.
Esa corrección ha permitido el surgimiento de nuevas empresas formales que se convierten en suplidoras del Estado, lo cual también ha facilitado el cumplimiento de la meta del presidente Medina de generar por lo menos 100,000 nuevos puestos de trabajo cada año.
Vea también: Danilo Medina: Gestor de los empleos formales
Pero en la corrección quedan más tareas pendientes como la reforma del sector salud, las distorsiones en los gastos de nómina pública, el fortalecimiento de la institucionalidad, la lucha contra la corrupción, detenimiento del endeudamiento y solución definitiva del problema eléctrico.
También sigue mal la inseguridad ciudadana, a pesar de la creación del sistema nacional de seguridad 9-1-1, que opera de manera parcial sólo en Santo Domingo y Santiago.
Hacer lo que nunca se hizo
En este aspecto se destaca en primer lugar la inversión del 4% del PIB en educación, como lo ordena la Ley 66-97, aunque ha dado más prioridad a la construcción de aulas, lo cual es necesario, pero se requiere que vaya en paralelo con la mejora del currículum académico y de la calidad de los profesores.

Además, Medina ha cambiado el estilo de gobierno con la implementación de las llamadas visitas sorpresa a comunidades rurales casi todos los domingos durante estos tres años que lleva al mando del Estado.
Estas visitas sorpresa tienen el objetivo de ofrecer financiamientos blandos, con muy bajas tasas de interés, períodos de gracia para pagar y facilidades para la formalización de los proyectos de producción agrícola a los fines de que se fortalezcan las microempresas.

En el aspecto migratorio, aunque presionado por la emisión de la controversial sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, el presidente Medina se vio obligado a darle curso a un tortuoso proceso de regularización y naturalización de ciudadanos haitianos ilegales en el país, así como de personas nacidas en República Dominicana, pero que son hijas de extranjeros indocumentados.
Este proceso ha distraído la atención del Gobierno en otros aspectos del programa de gestión de Medina como la conclusión de los pactos por la Educación, el Eléctrico y el Fiscal, establecidos en la Estrategia Nacional de Desarrollo y que él se comprometió a ejecutar.
POLÍTICA
La reciente modificación de la Constitución permite al presidente Danilo Medina optar por un nuevo período presidencial a partir del año 2016, por lo que ya el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) anunció que será proclamado como candidato presidencial este 30 de agosto.

El mandatario también ha logrado un acuerdo con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), a fin de agenciarse el apoyo de esa organización para las elecciones de mayo de 2016, lo cual, sumado a sus buenos niveles de popularidad, prácticamente le garantizan el triunfo para un segundo período presidencial a partir de 2016.
Otro logro político alcanzado por el mandatario es el de mantener niveles de popularidad elevados, sobre el 75%, durante los tres años que lleva en el gobierno, consiguiendo elogios, incluso, de algunos de sus adversarios.
En caso de ganar las elecciones, Medina tendrá cuatro años más para completar los puntos aún sin completar en su programa de gobierno.













