Las economías industrializadas, aquellas que dependen de su músculo de exportación y generación de divisas sobre la base de su producción nacional fuerte, no piensan en el turismo como una de sus principales apuestas para recuperarse de una crisis.
No quiero decir que sea malo que desarrollemos y sigamos fortaleciendo nuestro sector turístico, sino que la volatilidad de estos sectores nos pone en una posición de desventaja ante el resto de los países. Al analizar la difusión masiva de informaciones referentes a lo bien que “nos está yendo con relación a las remesas”, las cuales han venido a ser como una válvula de escape o salvación ante la caída de la economía, me viene a la mente una pregunta: ¿Y será cierto que podemos pregonar como un éxito económico el hecho de que lleguen más remesas a nuestro país? Y no digo que sea malo. Eso jamás.
Las remesas, en sí, son más efectivas en la economía de la gente que los miles de millones que genera el turismo, partiendo de que esas “divisas” producto de la actividad turística son cifras aritméticas. Claro que el Estado recibe ingresos por los impuestos a las habitaciones, las tarjetas de turistas y todo el encadenamiento que genera el turismo, pero seguir apostando a sectores tan volátiles puede ser una estrategia débil de desarrollo.
Debemos impulsar el turismo y que lleguen más remesas, pero sugiero que fortalezcamos nuestra industria nacional, aquella que realmente es importante para la generación de valor agregado en la economía con un impacto mayor en nuestras finanzas públicas. Enfocarnos en lo que realmente podemos ser competitivos, sin depender de los vaivenes del mercado de servicios, como es el turismo, lo considero atinado desde el punto de vista del modelo económico a seguir.
El turismo y las remesas deberían ser complementarios en la economía y no dos patas que si se tambalean también se cae la economía. Ahora mismo, por ejemplo, las remesas han pasado a ser la fuente principal de ingresos junto con los recursos obtenidos a través del crédito internacional. ¿Por qué China está creciendo más que todo el resto de los países a pesar de la pandemia? Su economía es exportadora de bienes. Quizá deberíamos convertir a República Dominicana en una zona franca para atraer inversiones de todo tipo, principalmente tecnológica y de bienes específicos que son vitales para las economías de mayor demanda.
Está bien que lleguen remesas, está bien que vengan turistas y está bien que sigamos diciendo que somos un destino con atractivos únicos en el mundo, porque es verdad, pero estamos obligados a apoyar a la industria nacional y las zonas francas para que generar valor real. Las economías exportadoras son las que realmente se desarrollan. En el caso de las remesas, por ejemplo, si no hubiera sido por los planes de asistencia o ayudas sociales del gobierno de Estados Unidos, posiblemente estuviéramos en una situación mucho más crítica.
¿Cuánto dinero de los que han recibido los dominicanos residentes en esa gran nación envían a sus familiares aquí? Señores, más de 80 centavos por cada 100 de remesas vienen de Estados Unidos. Ya podrá usted imaginarse. ¿Apostar a remesas y turismo es admisión implícita de fracaso del modelo económico? Podría ser.











