El golpe económico que representó para los sectores productivos las restricciones a sus actividades comerciales para controlar la expansión de la pandemia de covid-19 ha reavivado las discusiones sobre la necesidad de implementar una reforma tributaria que permitiría al Estado hacer frente a los compromisos financieros asumidos para paliar la crisis, además de concretizar un pacto que lleva casi dos lustros suspendido.
Para el experto en temas impositivos, Francisco Canahuate, las modificaciones al Código Tributario deben plantearse sobre una reforma integral que analice la progresividad del sistema tributario en función de su limpieza, simplificación y claridad, en el que “cuando la tasa tributaria es razonable y no hay mucha cabida para erosionar la base, se aproxima bastante la tasa efectiva que pagan los contribuyentes con la tasa que tiene la legislación”.
En otras palabras, el pacto fiscal debe estar más enfocado en ampliar la base impositiva de los contribuyentes que en el aumento de las tasas, una estrategia que considera “en obsolescencia” porque ha demostrado que, a la larga, erosiona la base tributaria.
Canahuate puso como ejemplo el Impuesto Sobre la Renta (ISR) como “el paradigma de los impuestos directos”, pues la doctrina tributaria mantuvo la postura de que el sistema tributario avanzaba conforme más altas eran las tasas del ISR.
Recordó que en República Dominicana esta tasa tenía para las sociedades una escala progresiva que iba del pago del 10% hasta el 46%, además de una ley adicional del 2% que lo hacía llegar al 48%. Para las personas físicas, se creó una escala que iba hasta el 70%.
¿El resultado? Una base tributaria erosionada que se llevaba consigo la progresividad de lo recaudado a través de este impuesto, algo que Canahuate calificó como “una contradicción” para los objetivos inicialmente planteados; además de un aumento en la presión tributaria.
“Por eso, hacemos el llamado vehemente a que cada sector se afinque en permitir una reforma integral al Código Tributario donde la reducción de la tasa y la ampliación de la base sea una realidad tangible. Y el mensaje final es, que a medida que aumenta el universo de los contribuyentes, cada uno paga menos pero el conjunto paga más y por lo tanto las recaudaciones crecen”.
El analista destacó que la problemática del sistema tributario “es un problema técnico, no político”, que requiere actuaciones objetivas y firmes al momento de su deliberación.
Instó a los tomadores de decisiones a impulsar una reforma que permita un cumplimiento tributario competitivo en el mundo de los negocios, para que las recaudaciones crezcan por el incremento en la actividad económica y por la transparencia de un sistema tributario simplificado.











