Quienes desean invertir sus capitales y generar rendimiento positivo con ellos acuden al mercado de valores en la búsqueda de productos financieros competitivos y diversificados.
Pese a que República Dominicana cuenta con una cartera de instrumentos importantes, entre los que destacan productos de rentabilidad fija como la emisión de títulos de deuda, el mercado accionario sigue estancado.
El único precedente a destacar en la emisión de acciones fue realizado en 2019 por el Grupo Rica, que puso hasta RD$8,000 millones en valores a través de un fideicomiso, que otorgaba un derecho sobre una parte alícuota de participación respecto a su patrimonio.
¿A qué se debe que el mercado accionario todavía no se desarrolle? La falta de educación financiera, la concentración de empresas familiares, la informalidad y las limitantes jurídicas están entre las razones enumeradas por expertos consultados por elDinero.
Muchos dominicanos todavía desconocen que pueden constituirse en inversionistas y cómo es este proceso, según el economista Joan Delgado.
“La mayoría de la población desconoce el funcionamiento e importancia del mercado de valores en general, lo cual provoca una escasez de demanda. Ninguna empresa estaría motivada a realizar una emisión de acciones si no hay una amplia cantidad de inversionistas con apetito por estos instrumentos”, acotó.
Por su parte, el gerente general de Inversiones Reservas, Roberto Cabañas, se refirió a la naturaleza del tejido empresarial dominicano, dominado por micro, pequeños y medianos negocios en los que el liderazgo empresarial va de la mano con el núcleo familiar.
“El mercado dominicano (…) está compuesto por empresas de carácter familiar o mipymes. Las que tengan tamaño y características deseables para un inversionista son adquiridas por empresas multinacionales, mientras que en los casos en que se desee seguir manteniendo el control familiar, tal vez prefieran acudir al sistema bancario tradicional para expandir sus operaciones”, explicó.
Con este planteamiento coincide el empresario, banquero y consultor financiero Juan José Arteaga, quien recordó que las empresas familiares no están acostumbradas a ceder participación accionaria a terceros.
De igual forma, las condiciones de informalidad bajo las que operan muchas compañías las limitarían a participar plenamente en el mercado accionario. “Si sustituimos el impuesto sobre las utilidades de las empresas por impuestos sobre los ingresos brutos percibidos en una futura reforma fiscal (…) las empresas se verían estimuladas a financiar en la manera más barata posible acciones en el mercado de capitales”, enfatizó.
El mercado accionario incentiva a la atracción de capitales, tanto del sector productivo nacional como por parte de inversionistas extranjeros. Esto hace que su desarrollo se constituya en una vía para dinamizar la economía y hace del apoyo estatal un soporte fundamental para la emisión de acciones.
Oportunidades del mercado de valores
El presidente de la Asociación de Industrias (AIRD), Celso Juan Marranzini, enfatizó que el país ha dado pasos de avance en esa dirección. Señaló que el marco jurídico del mercado de valores dominicano se encontraba limitado a instrumentos financieros como fondos de inversión, fideicomisos de renta pública, titularizadoras e intermediarios de puestos de bolsa.
Sin embargo, la promulgación de la Ley 163-21 de Fomento a la Colocación y Comercialización de Valores de Oferta Pública representa “un importante paso de avance hacia la emisión de oferta pública de las empresas que permitiría desarrollar el mercado de renta variable en nuestro país”.
Promulgada el 06 de agosto del 2021, la normativa servirá como herramienta para fomentar una mayor participación del sector privado en la recuperación económica tras la pandemia de covid-19. También busca promover una mayor democratización de las oportunidades que genera el mercado de valores.
Concretamente, la nueva legislación elimina trabas tributarias de la Ley 249-17 del Mercado de Valores respecto a la responsabilidad social que afectaba a inversionistas adquirientes de acciones y la retención del impuesto sobre la ganancia de capital, observó la directora de Oferta Pública de la Superintendencia del Mercado de Valores (SIMV), Olga Nivar.
Detalló que la responsabilidad solidaria afectaba a los inversionistas con los vendedores de acciones en el mercado secundario. Ahora ya no tendrán que compartir las obligaciones tributarias del vendedor ni de la sociedad cotizada emisora.
De igual forma, refirió el retiro de la retención del 1% realizado por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) al precio de compra de acciones a través de la Norma General 01-21, eliminando con ella el proceso con el que los inversionistas debían solicitar la no aplicación de este cargo.
Con estos cambios en la norma jurídica, la SIMV espera establecer “las condiciones y lineamientos necesarios para dar apertura a la existencia de sociedades cotizadas en el mercado de valores”, una realidad que Nivar apuesta a que se materialice “en los próximos meses”.
Inversión en acciones
Para fomentar la colocación y la comercialización de valores de oferta pública, la Ley 163-21 establece incentivos. Entre los beneficios están el de una exención temporal de impuestos al aumento del capital realizado por sociedades cotizadas. También, una disminución temporal de la tasa del impuesto sobre las ganancias del capital al vendedor de las acciones, la cual será de un 15%.
Ambas facilidades estarán disponibles por tres años. Durante este mismo período, el Consejo Nacional del Mercado de Valores concederá tratamientos regulatorios diferenciados temporales para el cumplimiento de algunas de las disposiciones contenidas en la ley 249-17.









