Cada cierto tiempo, prestidigitadores de crisis atacan al mundo con pronósticos destructores de la economía global, lo que ocurriría, por un lado, a partir de los problemas de China o, por otro lado, partiendo de la problemática del endeudamiento de los Estados Unidos, y su probable incapacidad de pago, con lo que se podría cerrar una parte del gobierno norteamericano.
La reflexión viene a cuento, debido a que nos ha llegado un video en donde se plantea la posibilidad de una crisis económica mundial de grandes proporciones, teniendo como epicentro la economía norteamericana, sobre todo si no se toman medidas rápidas y urgentes a nivel del Congreso estadounidense.
Un posible cierre del gobierno de Joe Biden es lo que se pronostica como consecuencia de la incapacidad de pagar las deudas acumuladas que tienen los americanos, lo que los podría dejar sin fondos suficientes para atender necesidades básicas de, por ejemplo, personas envejecientes que reciben ayudas sociales.
Aquí, el nivel de exageración en el pronóstico es tan elevado, que hasta se habla de un posible Armagedón Financiero, pues con un nivel de deuda de 22 billones de dólares, estimado para agosto de 2021, es casi imposible que se pueda maniobrar, en el corto plazo, para conseguir subir dicho techo y evitar el cierre parcial del gobierno.
En ese mismo contexto, no faltan las voces agoreras de expertos financieros quienes plantean que se está en la denominada “fecha x”, el shutdown o el gran apagón del gobierno.
Según estos expertos, las consecuencias serían devastadoras para la seguridad social, se paralizarían los servicios públicos, 50 millones de personas de la tercera edad dejarían de recibir subvenciones, en tanto que contratistas, militares y personal del gobierno no recibirían sus pagos correspondientes, en un contexto de caída en el valor del dólar estadounidense.
La pérdida de seis millones de empleos sería otro de los efectos que tendría el problema del endeudamiento del gobierno americano, lo que se uniría a la pérdida de confianza de los agentes privados, se elevarían los costos de los préstamos a corto plazo, los mercados se desplomarían y aumentarían las tensiones políticas.
Bajo este escenario, sería casi automático un aumento en las tasas de interés, lo cual provocará que las personas no puedan adquirir sus casas, vehículos y cualquier otro bien o servicio. En general, se tendría un escenario económico catastrófico, incluyendo la caída de la Bolsa en Wall Street.
Pero sucede que este tipo de pronóstico es recurrente, apuntando casi siempre a lo mismo, a una crisis económica mundial sin precedentes, con posibles efectos devastadores para la mayoría de los países. No obstante, los líderes políticos mundiales están cada vez más claros en el rol que juegan en la consecución de la estabilidad de la economía mundial, al igual que las empresas transnacionales. Ya eso de estar jugando a la guerra, y de apostar a las crisis, está pasando a ser parte de lo que el viento se llevó.











