[dropcap]¿[/dropcap]Hay que tomar prestado para promover el crecimiento inclusivo y para fortalecer las finanzas públicas? No lo creo. Habría que explicármelo con “cucharitas” para ver si lo asimilo.
Yo no quiero que me presten para fortalecer mi gestión financiera. Prefiero que me financien proyectos productivos, que efectivamente vayan a favor de la inclusión y la generación de oportunidades de desarrollo. Cualquier otra razón (excusas) la considero un “bobo” para tranquilizarme.
Resulta contraproducente que el Banco Mundial, que evalúa y juzga el desempeño financiero y de transparencia del país, también facilite al país US$60 millones para promover el crecimiento inclusivo mediante el fortalecimiento de la gestión de las finanzas públicas y el aumento de la transparencia y monitoreo de las operaciones del Gobierno.
Lo único que necesita el país, en referencia a quienes tienen bajo su mando administrar la cosa pública, es disciplina fiscal. Recibir más dinero (prestado) de organismos internacionales no contribuye en nada con el fortalecimiento de las finanzas públicas; todo lo contrario, aporta a la indisciplina en la acepción amplia de la palabra.
¿De qué ha servido la estrepitosa caída en los precios del petróleo y otros commodities? Los resultados indican que de muy poco.
El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), la Asociación de Industrias (AIRD) y el empresario Franklin Báez Brugal, entre otros representantes de instituciones privadas, han llamado la atención respecto a la debilidad institucional que muestra el país, sin que, por supuesto, deba señalarse a alguien en particular.
¿Qué proyecciones hicieron los técnicos de Hacienda para recomendar al Gobierno contratar una póliza por si los precios del petróleo pasaban de los US$65.00, mientras todo indicaba que eso sería prácticamente imposible con la entrada de Estados Unidos a través del esquisto y la producción de gas natural? Hay que agregarle a eso la anulación de sanciones a Irán, un fuerte productor de crudo mundial.
Todos los caminos, pésele a quien le pese, deben conducir a más disciplina, transparencia e institucional. Por supuesto, hay que hacer que funcione un régimen de consecuencias.










