La economía de Ucrania sufrirá una profunda recesión como consecuencia de la guerra, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estima una contracción del PIB del 10% este año en el caso de una rápida resolución del conflicto.
Esta caída del PIB en un escenario de pronta resolución del conflicto y apoyo sustancial de los países donantes, supondría una contracción mucho más intensa que el retroceso del 6.6% registrado en 2014 y del 9.8% en 2015, en el contexto del conflicto anterior entre Rusia y Ucrania en el este del país, que resultó en la anexión de Crimea.
“Se espera una profunda recesión y grandes costos de reconstrucción en el contexto de una crisis humanitaria”, advierte el FMI, que anticipa un enorme impacto humanitario y económico por las pérdidas de vidas y los daños significativos a la infraestructura en todo el país.
Sin embargo, subraya que la intensidad del conflicto en curso está causando una destrucción generalizada de la capacidad productiva de Ucrania y un rápido empeoramiento de las perspectivas.
En este sentido, recuerda que los datos sobre la contracción del PIB durante guerras como Irak, Líbano, Siria o Yemen sugieren que la contracción de la producción anual podría llegar a ser mucho mayor,
en el rango del 25% al 35%.
Según el escenario base, las necesidades brutas de financiación externa ascenderían a US$4,800 millones (€4,397 millones), que se espera que sean cubiertas por la financiación oficial del Fondo, así como del Banco Mundial, la Unión Europea y socios bilaterales del G7, entre otros.
“La evaluación de los daños de la posguerra permitirá una estimación adecuada de las necesidades financieras totales, que probablemente serían significativamente más altas que la estimación actual”, reconoce el FMI.
El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la semana pasada un desembolso para Ucrania de US$1,400 millones (€1,280 millones) en el marco de su Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) para ayudar al país a hacer frente a las necesidades urgentes de liquidez y la mitigación del impacto económico de la guerra.
Este desembolso en el marco del IFR, equivalente al 50% de la cuota de Ucrania en el FMI, ayudará a hacer frente a necesidades urgentes de balanza de pagos derivadas de los efectos de la guerra en curso y proporcionará apoyo crucial a corto plazo sirviendo, al mismo tiempo, para catalizar financiación de otros socios.
“Una vez que haya terminado la guerra y pueda realizarse una evaluación adecuada de los daños, es probable que se necesite un importante respaldo adicional para apoyar los esfuerzos de reconstrucción”, indicó entonces la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.












